Carlos Carnicero.- Una etapa política más confortable

Actualizado 12/03/2008 1:00:43 CET

MADRID, 12 Mar. (OTR/PRESS) -

Las elecciones siguientes hay que empezarlas a preparar en cuanto se dispone de los resultados de las anteriores. Luego, siempre falta tiempo para definir la imagen que se quiere trasladar a los ciudadanos. Independientemente del impacto de las campañas electorales, el elector empieza a recoger impulsos de la acción política en cuanto se exhiben los nuevos diputados y se conforma el Gobierno. Ahí se empieza a configurar el voto.

Ahora mismo el PP tiene una doble encrucijada: definir el nuevo liderazgo del partido y apostar por unas políticas en el universo de la nueva realidad que le puedan conducir a La Moncloa en el año 2012. No queda tanto tiempo, porque las legislaturas desfilan con cadencia cinematográfica. Por su lado, el presidente del Gobierno tiene menos prisa en cosechar imágenes de lo que va a hacer porque el poder es mucho más acogedor que la oposición. Ha dicho que gobernará mejor, con más dialogo y con más humildad, pero no está claro que esta virtud pueda adquirirse después de un paso por La Moncloa como el que ha hecho el presidente de Gobierno.

Al final a Zapatero le han salvado los nacionalistas arrepentidos. Pero también ha cosechado deserciones entre quienes no han entendido sus estrategias territoriales o su negociación con ETA. En la primera legislatura tuvo mucha prisa por demostrar su audacia y ahora está por ver si ha conseguido volverse prudente. Tiene un complicado escenario económico y una buena situación autonómica con el declive del PNV en el País Vasco y el hundimiento de Ezkerra Republicana en Cataluña.

El terrorismo está en la pendiente de su propia destrucción y el crimen de Isaías Carrasco convoca necesariamente a apostar por una solución policial y judicial que conduzca a la disolución de ETA. Es cuestión de confianza, de tiempo y de perseverancia, en una receta que no admite otros aditamentos. Es probable que la veleidad secesionista del PNV esté atemperada por su fracaso electoral. Los escenarios que enmarcan la acción de Gobierno de Zapatero requieren mucha sutileza y no dispondrá de dinero fácil de una buena situación económica para compensar sus déficit estratégicos con políticas sociales.

La derecha necesita inteligencia para fabricar un líder y una receta conservadora moderna y el Gobierno necesita hilar fino para contentar en su segunda oportunidad. Lo razonable es que inauguráramos una etapa política más confortable. Pero no está claro que los políticos sean capaces de una dosis razonable de grandeza.

Carlos Carnicero.

OTR Press

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