Carlos Carnicero.- Lobos solitarios, terroristas y psicópatas suicidas

Actualizado 27/07/2016 8:00:48 CET

MADRID, 27 Jul. (OTR/PRESS) -

La última oleada de atentados en Francia y Alemania está cambiando la forma de caracterizar a sus autores y apunta la posibilidad de que se trate de un fenómeno contagioso de personas alteradas psicológicamente que no necesariamente tienen una relación directa con algunas de las organizaciones terroristas yihadistas existentes.

Los lobos solitarios empezaron a actuar hace media docena de años. Se caracterizan por su autonomía de acción. Una persona aislada a lo mejor con algún cómplice que se ha radicalizado generalmente en las redes sociales y siguiendo instrucciones abstractas y no personalizadas decide tomar la iniciativa sin recibir órdenes directas de una organización concreta.

En general son personas solitarias, difícilmente detectables por los servicios de seguridad. La mayor parte de ellos no están fichados por actividades yihadistas, aunque otros como los causantes de la matanza de Miami o Niza tienen antecedentes por otros delitos.

Empieza a existir la sospecha que pudiera estarse produciendo una especie de síndrome de Werther. Se conoce con este nombre, que viene del protagonista de la novela "Las perlas del joven Werter, de Goethe", cuyo autor se suicida por amor y provoca una ola de suicidios por contagio en su época en Alemania.

Esta teoría se ha demostrado cierta y hay ensayos que testifican que los suicidios de personas famosas son contagiosos. Y por eso en general se omite dar mucha publicidad a las noticias de suicidios y en especial referirse a los aspectos que puedan provocar lástima o comprensión con quienes lo realizan.

En general los lobos solitarios no son personas necesariamente inestables psicológicamente. Pero la proliferación de atentados de estas características en Estados Unidos, Francia y Alemania, evidencian que alguno de sus autores no eran musulmanes practicantes, incluso tenían una vida contraria a las normas del Corán. Eran personas con complejos, naturalezas violentas y deseos de desatar su furia en forma de violencia. En algunos casos las armas han sido tan atípicas como alquilar un camión en Niza. O el asalto a la Iglesia de Francia ayer armados con cuchillos. Se ha demostrado que ya no hay que fabricar explosivos o comprar armas en el mercado internacional para asesinar. El temor es que por afán de notoriedad, por frustraciones personales o por deseos de venganza o instinto de violencia se contagie como una moda una ola de atentados sin conexiones directas con el yihadismo.

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