Carlos Carnicero.- La Roja y las primas de riesgo.

Actualizado 03/07/2012 14:00:37 CET

MADRID, 3 Jul. (OTR/PRESS) -

La meritocracia era un valor en desuso que el campeonato de Europa de fútbol ha vuelto a rehabilitar. Aún cuando no se sea apasionado por este deporte, ver jugar a los hombres de Del Bosque reconcilia con el reconocimiento del trabajo bien hecho.

Incluso la prima de 300.000 euros por ganar, a todas luces desorbitada con los tiempos que corren, es difícil de discutir por el extraordinario éxito logrado. A fin de cuentas, La Roja ha sido ejemplar y los directivos de Bankia y de las cajas valencianas se han llevado mucho más dieron por llevar sus entidades a la quiebra.

Ojalá la labor de la selección fuera el comienzo del reconocimiento del esfuerzo y de la labor bien realizada. No tengo esperanzas al respecto, porque España, al igual que los demás países de Europa, es un paraíso del oportunismo en donde la cooptación de los amigos ha formado una casta en donde el esfuerzo no es exigible para la recompensa.

España ha recuperado una pequeña parte de su prestigio gracias al ejercicio de la excelencia en el deporte. Es un comienzo. En plena crisis global ética y social, un puñado de hombres se han dejado la piel por ganar. Y lo han conseguido, realizando una hazaña en un deporte extremo de competición con los mejores del mundo y de Europa. Especial mención merece Vicente del Bosque. Un hombre comedido, prudente y modesto que no ha sacado nunca los pies del plato. Parco en sus ademanes y modesto en las victorias.

La lección que tenemos que aprender de esta leyenda es que no se necesita enchufes ni amiguismo para estar en la cima de los mejores.

OTR Press

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