Carlos Carnicero.- La trampa del déficit

Actualizado 29/02/2012 13:00:24 CET

MADRID, 29 Feb. (OTR/PRESS) -

Ya sabemos lo que debemos; todo lo que tenemos que pagar. La explicación más simplista es que hemos gastado más dinero del que ingresa el estado. Eso es evidente, y al mismo tiempo es decir poco o muy poco. Hemos gastado más de lo que ingresábamos porque nuestros ingresos fiscales se han desplomado por la falta de actividad económica. Y al mismo tiempo se han disparado las partidas presupuestarias correspondientes a las prestaciones por desempleo. Más de cinco millones de personas paradas obligan a un esfuerzo social del Estado. Y si ingresa menos dinero, naturalmente se dispara la cifra de déficit.

¿Qué hace en estas circunstancias una economía inteligente? Sin duda tiene que ahorrar, pero al mismo tiempo, si no incrementa sus gastos, la trampa será mortal. Por mucho que se apriete el estado el cinturón, si cada día se ingresa menos dinero, apenas alcanzará para pagar la deuda.

La Unión Europea nació y creció bajo el principio de homologación económica de sus miembros y la extensión de los derechos sociales y políticos. Esa fue su grandeza y lo que dio sentido a la pérdida o traspaso de soberanía.

Los alemanes, sobre todo los alemanes, antes de que llegara la señora Merkel al poder, fueron generosos con los recién ingresados. España pudo crecer y disminuir sus desigualdades históricas con respecto a Europa por la generosidad de la Unión Europea y por su propio esfuerzo. Veníamos de muy lejos en los tiempos históricos de acumulación del capitalismo y de desarrollo económico. Pero para decir toda la verdad, los españoles, con nuestro consumo desbordado fortalecimos las economías españolas más fuertes.

Ahora ya no se nos tiene en cuenta de donde partimos y los déficit estructurales de nuestra economía. Nuestra dependencia económica de un ladrillo que se ha desmoronado como un castillo de naipes. Se nos piden sacrificios sin que se vea ningún resultado. Hay mantras que adornan estas pretensiones inhumanas e imposibles. Somos unos vagos y unos despilfarradores. Los españoles no trabajamos y tenemos demasiados derechos y pretensiones. Y lo dicen los que ganan cientos de miles o millones de euros. Y no están dispuestos a cambiar su sistema de vida mientras sumen en la pobreza a la ciudadanía.

Desmontar estos argumentos falsos no es fácil con el entorno neoliberal. ¿Quiénes han despilfarrado? No los trabajadores comunes ni los inmigrantes. Se han forrado los especuladores, la banca y las transnacionales. Los mismos que piden sacrificios inhumanos a los más pobres.

Si no se cambia el modelo económico de la UE, del FMI y de los mercados nos sumiremos en la pobreza y no podremos despegar en muchos años. Hace falta ahorrar razonablemente y al mismo tiempo relanzar la economía para generar ingresos. En eso no están ni Angela Merkel ni la Unión Europea ni el FMI. Quieren que suframos, que seamos pobres y que paguemos sin crecer. Es un sacrificio estúpido, insolidario y además egoísta.

OTR Press

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