Publicado 08/03/2026 08:00

Carmen Tomás.- Más inflación y menos crecimiento

MADRID 7 Mar (OTR/PRESS)

La guerra en Irán se ha llevado ya por delante 70.000 millones de euros del Ibex 35, ha subido el precio de los carburantes, la luz y el gas y el conflicto acaba de empezar. Las noticias son contradictorias y confusas. Nadie sabe a ciencia cierta cuánto puede durar y es la clave para poder predecir cuál será el efecto real sobre la economía mundial y por supuesto la de España. Un informe de Funcas advierte de que, si el conflicto durara tres meses, la inflación en nuestro país se pondría en el entorno del 3% y el efecto sobre el crecimiento sería de unas dos décimas. Por supuesto, los precios de la luz, gas, carburantes subirían aún más y como una consecuencia más del alza del petróleo también los alimentos y en general todos los productos.

El presidente del Gobierno nos aseguraba el viernes que nada de lo que ocurra en la economía será culpa suya. Pero, esta afirmación no es del todo cierta. El enfrentamiento con la Administración norteamericana, aunque Sánchez piense que le puede reportar rédito político, es un suicidio en materia económica. Veremos en qué acaba, aunque si se llegara a cumplir el deseo de Trump de castigar a España con un embargo comercial, el daño sería enorme.

Hay que tener en cuenta que ahora mismo Estados Unidos se ha convertido en nuestro principal proveedor de gas, nada menos que más del 40% proviene de allí y que no es precisamente barato. La bronca con el gobierno de Argelia no salió gratis. Ahora apenas cubre el 25% de las importaciones, pero es más barato. También hay que recordarle a Pedro Sánchez que sin presupuestos, con una deuda pública histórica y un coste de los intereses altísimo, de los mayores de Europa, según acaba de certificar la OCDE, el Gobierno tiene difícil hacer frente a un mayor empobrecimiento de los españoles. Teniendo en cuenta además que los ingresos del Estado llevan marcando cuatro años de récord y que la asfixia fiscal a la que nos tiene sometidos es brutal, sería complicado seguir por ese camino, aunque no hay que descartar nada.

En todo caso, las armas con las que cuenta el Gobierno por no haber hecho los deberes son escasas. Tenemos agujeros por todas partes: las cuentas de la Seguridad Social o el pago de los intereses de la deuda y un agujero en las cuentas públicas de unos 50.000 millones que nos deja un margen escaso. La pregunta es cómo es posible que se haya derrochado el dinero de los impuestos de los ciudadanos, de los fondos europeos y de los créditos sin control parlamentario y no se haya pensado en que podrían venir de nuevo tiempos difíciles.

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