Carmen Tomás.- Desde el parqué.- El IBEX hace techo

Actualizado 06/07/2009 14:00:18 CET

MADRID, 6 Jul. (OTR/PRESS) -

Son casi legión los analistas que piensan que tras las subidas espectaculares de los últimos meses, el selectivo de la bolsa española podría haber llegado a su máximo. La ganancia del último trimestre ha sido histórica, nada menos que un 46 por ciento y el índice se ha quedado rozando los 10.000 puntos. Los expertos esperan que en los próximos meses no haya muchas más subidas. Para apuntalar su previsión hablan de presentación de resultados empresariales y de datos macroeconómicos. El de paro en Estados Unidos publicado el pasado jueves fue un mazazo en toda regla al optimismo que se había generado sobre signos de recuperación en la primera economía del mundo. No está tan claro ni siquiera allí. Así que se impone de nuevo la prudencia.

Hay además otros expertos, quizás los menos, que ven en el horizonte nuevas correcciones importantes, aunque no se lleguen a tocar los mínimos de marzo, que sí parecen superados. Se ha subido demasiado deprisa, en plan borrachera, y lo normal es que venga la resaca, que será más o menos profunda en función de los datos y los signos de recuperación que se adviertan.

En el caso de España, un mes más hay que decir que no se ven los signos de recuperación por ningún lado. Desgraciadamente, y a pesar de que Trabajo nos cuenta que se han reducido las listas de paro registrado, nadie se cree la estadística. De hecho, si se desestacionaliza y se suman los que realizan algún tipo de curso de formación, el paro ha aumentado en junio. Y se quitan de la lista los empleos producidos por el Plan E, prácticamente el sector servicios que debería tirar en junio, en plena temporada turística, la cantidad es ridícula. Conocimos también estos días la producción industrial y sigue cayendo a plomo. Sólo mejoran los datos de ventas de vehículos a particulares. Y, en mi opinión, lo más importante que ha pasado desde el punto de vista de la recuperación de la necesaria confianza. El Presidente hace oídos sordos a los informes de los reguladores, como el de la CNE sobre el cierre de la central nuclear de Garoña y demuestra además que ya no hace exactamente lo que piensa.

CARMEN TOMÁS

OTR Press

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