MADRID 30 Mar. (OTR/PRESS) -
Desde el pasado nueve de marzo la gaviota popular ha estado en vuelo rasante, casi imperceptible. Mañana, lunes, su principal cuidador, Mariano Rajoy, será cuando le dé suelta, con la pretensión de que alcance un vuelo alto y rápido. La gaviota de vuelo rasante ha estado por los pasillos de Génova un tanto aturdida. En ocasiones, el silencio se escuchaba y, en otras, tanto cuchicheo le desconcertaba. Esta gaviota silente y rasante ha visto muchas cosas a lo largo de estos días. Ha visto, sobre todo, a su cuidador muy encerrado en sí mismo, pese a haber hablado con decenas de personas. Le ha visto silencioso, pero no porque no tuviera nada que decir, sino porque en sus reflexiones ha llegado a la conclusión que o imponía la disciplina del silencio -no siempre fácil de soportar- o ella, la gaviota, podía acabar desplumada.
Mañana lunes será la suelta y se acaba lo que Pío García Escudero ha llamado "la semana blanca del PP". Rajoy, que es todo lo contrario a un hombre bronco, va a presentar un equipo en el que ningún sector del partido se va a sentir huérfano. Esa es su pretensión y en eso confían tanto en Génova, como en Valencia, Galicia, Madrid o Castilla-La Mancha. El cuerpo de "barones" con el que cuenta Rajoy es abultado y batallador. Además, hay alguna que otra "esperanza blanca" y para colmo, entre muy pocos suman mucha experiencia acumulada. Compaginar todos estos extremos no es tarea fácil, pero sÍ necesaria para que la gaviota retome el vuelo.
No cabe duda de que hay expectación, y la hay porque el PP está llamado, de nuevo, a ser, en la práctica, el único partido que realmente se sitúe en la oposición, y ello pese a que puedan alcanzarse acuerdos que se llaman de Estado. A día de hoy pertenece al mundo de lo desconocido el eventual listado de "asuntos de Estado" que el PSOE, es decir: Rodríguez Zapatero, está dispuesto a pactar con el PP. Hasta el momento no ha habido una apelación directa al PP para buscar esos supuestos acuerdos. La única propuesta que hay encima de la mesa es que ceda uno de sus cuatro puestos en la Mesa del Congreso para que entren CiU y PNV. José Blanco está pendiente de la última palabra del PP al respecto, pero esta ultima palabra ya estada dada por boca de Eduardo Zaplana: el PP no cederá puesto alguno.
El silencio de Rajoy, seriamente censurado precisamente por quienes desde los medios de comunicación se confiesan afines al PP, ha resultado, en momentos, inquietante. Lo que no ha sido es un silencio "inocente". Ha querido Rajoy, y lo sabe la gaviota, dejar terreno libre al PSOE, para que como ganador indiscutible de las elecciones enseñe sus primeras cartas. Sin interferencias, sin que se desvíe la atención. "El silencio es complicado -reconoce un dirigente popular- pero en ocasiones es lo más rentable".
Mañana lunes acaba la gaviota de vuelo rasante; esa que se ha enterado de tantas cosas y de las que en ocasiones ha informado a su cuidador, que de tonto no tiene un pelo. Durante este tiempo ha gestionado las presiones, sobre todo las ajenas al partido, con absoluta indiferencia y ha sometido, con mano de hierro las impaciencias internas. A partir de mañana Rajoy y su gaviota tienen que volar alto y rápido, o el fiasco que el líder popular ha querido evitar le surgirá cuando y por donde menos se lo espere. Sólo Zapatero puede estar tranquilo con su partido.
Charo Zarzalejos