Charo Zarzalejos.- La profecía

Actualizado 20/03/2009 1:00:34 CET
Actualizado 20/03/2009 1:00:34 CET

Charo Zarzalejos.- La profecía

MADRID, 20 Mar. (OTR/PRESS) -

En buena hora se le ocurrió a Mariano Rajoy decir eso de "no lo olvide, no aguanta ni usted, ni, lo que es peor, la economía española, más de seis meses". Lo de los seis meses, dicen sus próximos, no es un plazo cerrado, pero si "una fecha redonda, como cuando se habla de cinco años". Pero todos coinciden que más que cuestión de calendario es cuestión de percepción, de ambiente porque para el Gobierno ya nada es igual. Y claro que no es igual.

Hace apenas un año, el PSOE entraba en el Congreso con la seguridad de un elefante bien alimentado. No había fisura para el riesgo. Ahora, lo de la "geometría variable" no deja de ser un recurso dialéctico, una metáfora de la impotencia, de la fragilidad de un Ejecutivo, que agobiado por la crisis, se ha creído en demasía estar en posesión de la verdad y que desde hace mucho tiempo ha calibrado mal las patas del éxito, siempre más frágiles, más vulnerables que las de la desgracia.

Hoy, al Presidente del Gobierno le está llegando el tiempo amargo que siempre llega a los triunfadores y él lo ha sido. Le está llegando el tiempo en el que va a experimentar la soledad y, sobre todo, el desasosiego de sentir que sus poderes de talismán ya no penetran ni en los grupos ni en la sociedad con la limpieza y precisión del rayo láser.

En más de una ocasión he calificado a nuestro Presidente como el Harry Potter de la política española. Siempre, y sobre todo en circunstancias adversas, ha tenido una carta en la manga para aplacar las iras ajenas. Siempre ha tenido la habilidad para sortear situaciones difíciles, que en muchas, muchísimas ocasiones, han ido a caer en la mochila de María Teresa Fernández de la Vega. Pero la magia tiene un límite y en política más.

Mucho se arriesgó Rajoy, porque dentro de medio año el Presidente lo seguirá siendo. No le costará demasiado conseguir los seis votos que necesita para tener la mayoría absoluta. Además, llega la presidencia europea y la carta de una severa crisis de Gobierno la guarda para el momento adecuado. Aguantar, aguantará en la medida que consiga la matemática parlamentaria. Pero la política y, sobre todo, el ejercicio del poder es todo lo contrario a una ciencia exacta. La política, y sobre todo el ejercicio del poder, es un arte; es decir, una ciencia absolutamente inexacta y es en este punto, en el de la inexactitud en el que el Gobierno y el PSOE encuentran su peor adversario.

En la misma proporción que el PP va perdiendo su condición de "pestado", el PSOE va perdiendo su condición de "intocable" y si esto cunde en la opinión pública _cosa que ya comienza a ocurrir_ el PSOE y el Gobierno tienen un problema. El problema lo van a sortear evitando llevar al Congreso proyectos de ley cuyo éxito no tengan garantizado y en el día a día, conjurando el titular de "el Gobierno se queda solo", aunque eso suponga el sumarse a iniciativas de la Oposición. Todo menos que se visualice su creciente soledad.

El plazo de Rajoy no significa, en contra de algunos rumores, que en el PP se esté pensando en una moción de censura. El PP de Rajoy está pensando en las elecciones europeas y piensa en ese Pacto de Estado que en Génova se considera imprescindible para afrontar una crisis que puede colocar, si no lo ha hecho ya, a España en una auténtica situación de emergencia. Creen en la necesidad de ese pacto al que, dicen, están dispuestos, "pero el teléfono no suena".

Dos retos quedan por delante: elecciones europeas y Presupuestos para el 2010. Si los comicios los gana el PP, se minimizará el efecto y es muy probable que a base de talonario, los Presupuestos salgan adelante. Pero, salvo giro radical, el problema del Gobierno y del PSOE será lo inexacto; o sea, el arte de la política.

Charo Zarzalejos

OTR Press

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