Esther Esteban.- Más que palabras.- El cutre-espionaje

Actualizado 24/01/2009 1:00:31 CET

MADRID, 24 Ene. (OTR/PRESS) -

Si no fuera porque es real, creeríamos que estamos asistiendo a un película de espias de medio pelo, a un todos contra todos mas propio de "Anacleto agente secreto" que de una guerra de guerrillas entre el mismo partido que no augura nada bueno. El cutre-espionaje en la Comunidad de Madrid no solo toma tintes delictivos sino que se ha convertido ya en un escándalo político de primera magnitud. ¿Quién y por qué se mandó espiar al número dos de Esperanza Aguirre? ¿Por qué la mano derecha de Gallaron ha sido objeto de seguimientos? ¿Es o no cierto que se ha creado un grupo parapolicial en la Consejería de Interior? y sobre todo ¿Qué oscuros propósitos se esconden detrás de todo esto?.

Hay demasiadas preguntas y muy pocas respuestas en esta intolerable guerra sucia. Si Gallardón tiene razón cuando asegura que el espionaje a dirigentes del PP ha sido realizado por personas adscritas a una unidad de la comunidad autónoma y tiene pruebas concluyentes para demostrarlo se debe actuar ya, dando a la opinión publica los datos de que dispone y desenmascarando a sus autores y si por el contrario se trata todo de una gran mentira para poner en la picota a Esperanza Aguirre también debemos saberlo con todo detalle.

¿Quién es el gran beneficiado y el gran perjudicado de todo esto? se preguntan todos. Pues sin duda, políticamente hablando, la guerra de guerrillas de los populares beneficia a sus adversarios socialistas y perjudica a todo el PP y por supuesto tanto a Aguirre como a Gallardón. No hay enfrentamiento fraticida, y este lo es, que termine bien. No hay guerra civil que no deje secuelas terribles en los dos bandos y eso les está ocurriendo ya a los populares. No tardaremos mucho en comprobar a cuánto asciende en término de votos la factura que les pasará este escándalo a los del PP, pero con tres elecciones a la vista - las vascas, las gallegas y las europeas -no es difícil augurar que la división interna, castigada históricamente en este país, hará que muchos de sus votantes les den la espalda.

La falta de reacción del líder, Mariano Rajoy que no ha sabido, no ha querido o no ha podido frenar este espectáculo no ha hecho sino empeorar la situación. Prefiere que las cosas se pudran y se solucionen por sí mismas que dar un puñetazo en la mesa y poner orden en su casa, acabando inmediatamente con este irresponsable pulso político entre el alcalde y la presidenta. Lo dicho ¡que Dios me libre de mis amigos que de mis enemigos me cuido yo¡. Joder que tropa, que diría aquel.

Esther Esteban.

OTR Press

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