Fermín Bocos.- La hora de la Justica

Actualizado 21/05/2014 12:00:45 CET

MADRID, 21 May. (OTR/PRESS) -

Escuchando decir que "tenía derecho a más" a uno de los cuatro exdirectivos de la Caixa del Penedès que se enfrentan a un petición de la Fiscalía de 12 años de prisión por un presunto delito societario continuado de administración desleal -se adjudicaron pensiones de prejubilación que suman 31,6 millones de euros-, he recordado una cita de Adam Smith de su famoso tratado "La riqueza de las Naciones". Dice así: "Todo para nosotros y nada para los demás, esa parece haber sido la ruina máxima de los amos de la Humanidad en las diversas épocas de la Historia".

Los exdirectivos de la mencionada caja (Pagés, Troyano, Caellas y Abella) son los primeros de una larga lista de antiguos ejecutivos bancarios a los que veremos sentados en el banquillo de los acusados. Son los responsables de la mala gestión de los ahorros que les fueron confiados por los clientes de esas entidades y los presuntos beneficiarios de abusivas indemnizaciones o pensiones de jubilación. Salvo la Caixa catalana y alguna andaluza, todas las demás han sido rescatadas con dinero público. Desde Blesa, (CajaMadrid-Bankia), a Hernández Moltó (Caja Castilla La Mancha) pasando por Crespo (CAM) o Fernández Gayoso y Pego responsables de haber hundido Caixa Nova en Galicia), todos tienen pendiente una explicación ante los tribunales de sus andanzas al frente de las cajas. También los consejeros (nombrados por los partidos, la patronal y los sindicatos) que les permitieron (y se beneficiaron) de sus decisiones.

Se creían los dueños del negocio sin sentirse obligados a responder de sus actos. Formaban parte de una élite que creía merecedora de ser protegida de las consecuencias de sus propios errores mientras que a los menos privilegiados -clientes con hipotecas, desempleados con créditos por pagar- les consideraban indigno de esa protección. De ahí los embargos, los desahucios y lo que hasta cierto punto todavía resultaba más insoportable: los discursos, las proclamas de austeridad, los alegatos en favor del recorte de salarios y los despidos con indemnizaciones a la baja.

La ley del embudo. Los mismos que fiscalizaban hasta el céntimo las modestas subidas salariales de los empleados, se adjudicaban escandalosas indemnizaciones. Lo reconoció uno de ellos, el exdirector general Juan Caellas. "Ví el contrato (4,9 millones de euros de indemnización) y dije: pues está muy bien esta póliza". Con un par. No se han enterado de en qué país y en qué época vivimos. 12 años de prisión solicita el fiscal. Esperemos que la Justicia sancione los abusos que la política fomentó y en algunos casos, amparó.

OTR Press

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