MADRID 30 Dic. (OTR/PRESS) -
Pedro Sánchez se fue de vacaciones sin decir una sola palabra sobre el hundimiento del PSOE en Extremadura. Que trate de disimularlo no quiere decir que buena parte de sus votantes no estén en estado de shock. Emiliano García-Page habla de sensación de "vértigo entre militantes, votantes y ex votantes". El resto, la porción más entregada al sanchismo -termino reivindicado por Montserrat Domínguez, nueva portavoz del partido- dice que no pasa nada y que están más fuertes que nunca.
Para rebatir semejante triunfalismo, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, dirigente histórico extremeño, les invita a reflexionar sobre lo ocurrido en Badajoz en las pasadas elecciones, en las que ganó el PP y Vox adelantó al PSOE, que quedó en tercer lugar. Es el retrato demoscópico más reciente y fiable de la impostada fortaleza de un partido que en Extremadura -según Ibarra- ha pagado la "mierda" del PSOE nacional. Y las cosas podrían seguir así en las cercanas citas con las urnas en Aragón y Castilla y León.
José Luis Ábalos, ex ministro de Fomento y el portavoz que, en nombre de Pedro Sánchez, pronunció el discurso de la moción de censura que acabó con la presidencia de Mariano Rajoy, ha pasado las Navidades en la prisión de Soto del Real. Ábalos, mano derecha de Sánchez que le nombró secretario de Organización del PSOE está procesado bajo la presunción de haber cometido graves delitos y formar parte de una organización criminal. Fuera de prisión, en la que también estuvo seis meses en parecida situación procesal, se encuentra Santos Cerdán, otro ex número dos del partido. Cada día se van conociendo nuevos casos de corrupción. ¿De verdad creían en La Moncloa que semejante estado de cosas no iba a pasar factura al PSOE extremeño?
Sánchez participó activamente en la campaña y en el transcurso de algunos mítines alardeó de que iban a ganar las elecciones derrotando a la "derecha y a la extrema derecha". La realidad ha sido bien distinta: PP y Vox les han pasado por encima y juntos suman más del 60% de los votos en un territorio que durante 36 años había sido feudo del socialismo español. Ante semejante hundimiento, ¿cual ha sido la respuesta de Sánchez? Públicamente, ninguna. Se ha ido de vacaciones sin dignarse a dar una explicación y sin asumir la derrota. Una vez más la fuga. A lo Paiporta, lo mismo de cuando la dana. Sánchez es así y por eso cada vez hay más socialistas que empieza a pensar en el post sanchismo.