Actualizado 28/06/2007 02:00 CET

Fermín Bocos.- Del rojo al amarillo

MADRID, 28 Jun. (OTR/PRESS) -

Los soldados mueren y los políticos van a lo suyo: a la bronca. La última se esta desarrollando cuando todavía no hemos enterrado a los seis paracaidistas muertos en el Líbano. Muertos y condecorados, pero no al gusto de todos. El Gobierno podría haber evitado el problema reconociendo una realidad: las tropas destacadas en el Líbano operan en una zona de guerra. Por eso están allí. No ha sido así y otra vez se ha liado la mundial porque Zapatero parece empeñado en suministrar munición a sus adversarios políticos. La última torpeza ha sido conceder la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo a los seis paracaidistas que resultaron muertos en el Líbano al explotar una bomba colocada al paso del blindado en el que patrullaban. Una patrulla en una zona donde se desarrolla una guerra: la declarada por la milicia de 'Hizbolá' a Israel.

Que el distintivo de la mencionada condecoración sea amarillo o rojo tiene, en este caso, un significado político claro. Al optar por el primero el Gobierno ha decidido que en Líbano no hay guerra; si hubiera condecorado en rojo, si. La primera opción -que técnicamente hablando se ajustaría más a lo que acontece en el Líbano: una guerra intermitente-, entrañaría asumir que hay tropas españolas en el extranjero participando en un conflicto bélico ,circunstancia que al PP le habría permitido establecer una analogía con lo ocurrido cuando la guerra de Irak. Algo similar a lo de Afganistán.

El PP quiere, a toda costa, que le sea perdonada la metedura de pata de Aznar cuando nos metió en el avispero de Irak. Por eso sobreactúan. Dudo que Rajoy o Zaplana se acuerden de los nombres de los paracaidistas muertos, pero el ruido que están armando con este asunto les permite abrasar un poco más a un Gobierno a todas luces falto de iniciativa. De iniciativa y de reflejos. Zapatero ha tardado tres días en decir algo sobre el ataque sufrido por nuestras tropas en el Líbano. ¿Quien le asesora? ¿Será verdad que ha entrado ya en esa fase en la que los políticos se sienten incomprendidos y no escuchan a nadie?.

Fermín Bocos