Fernando Jáuregui.- Carta transparente a una colega chilena

Publicado 04/12/2019 8:01:10CET

MADRID, 4 Dic. (OTR/PRESS) -

Querida Julia Arana: Te has convertido, pretendiéndolo o no, en un referente periodístico de la cumbre del clima, este COP25 que, por cierto, tan bien ha organizado mi país, al que el tuyo, Chile, agobiado por graves crisis sociales, pidió que relevara en el montaje de esta reunión en principio tan importante auspiciada por las Naciones Unidas. Supongo, querida, aunque desconocida, colega, que a estas alturas ya habrás comprobado que los españoles, pongamos que hablo de Madrid, tenemos locales, funcionarios e infraestructuras (y el conocimiento) adecuados para meternos en un lío como este y solucionarlo bastante bien en apenas mes y medio: veinticinco mil personas, decenas de jefes de Estado y de Gobierno (no los más importantes, es verdad) y los ojos de todo el mundo mirando hacia España, décima o undécima potencia mundial. Esto, sabemos hacerlo. Lo que no sabemos hacer es lo demás. Y tú, querida colega, has puesto un dedo en una llaga.

Porque lo que has hecho, querida colega, es algo que los periodistas españoles deberíamos hacer continuamente: denunciar los recortes en la transparencia, en la libertad de expresión y en la valoración de los medios que cada día padecemos. Simplemente, has denunciado que esas 'ruedas de prensa', que nosotros aceptamos como tales, dadas por el presidente del Gobierno, no son tales. Porque, en efecto, osado es calificar como rueda de prensa una aparición de Pedro Sánchez, junto con otro dignatario -el secretario general de la ONU en este caso--, y 'pactar' que solamente se harán dos preguntas a cada uno de los comparecientes. Y, encima, el jefe del Gobierno español se medio enfada porque los dos colegas que le interrogan lo hacen sobre la situación política española, y no sobre el clima. Así que tú, Julia Arana, que viniste desde Santiago de Chile para poder preguntar al presidente del Ejecutivo español por el clima, o por lo que te diese la gana, te quedaste con eso, con las ganas. Como tantos otros enviados especiales de tantos medios de todo el mundo. Menuda imagen de transparencia y facilidades a los chicos de la prensa.

Sí, Julia; en este magnífico país que es España los mandatarios recelan de la comparecencia ante los informadores; hablo de comparecencias libres y completas, sin límites y con la posibilidad de repreguntar, que es lo bueno. Pero lo más grave no ha sido lo de la COP25, no; hace poco, el señor Sánchez y su quizá futuro vicepresidente, Pablo Iglesias, nos convocaron a los chicos de la prensa dos días después de las elecciones para darnos un comunicado bastante vago, anunciando que formarán un Gobierno de coalición y... no permitieron que se les formulase ni una sola pregunta. Ni Mariano Rajoy, con su famoso 'plasma', fue tan lejos como vetar la curiosidad periodística en un acto de tanta trascendencia política, celebrado, para colmo, en el Parlamento, que es donde en teoría se parlamenta.

Claro que tú y tus colegas que vienen de otros países estos días a 'mirarnos' a los españoles habréis comprobado que el Parlamento español, que este martes se constituyó de nuevo tras las enésimas elecciones anticipadas, es sitio de poca parla, un lugar más bien extraño, propicio a 'shows' de Sus Señorías y donde los quizá también aliados del Gobierno, me refiero en este caso a los de Esquerra Republicana de Catalunya, se permiten prometer el acatamiento de la Constitución (monárquica) con las más floridas fórmulas, que sugieren, o peor indican con claridad, que de acatamiento a la ley de leyes, nada. Y de respeto al Estado y a su Jefatura, menos.

Y, así, no me acaba de extrañar que algunos de nuestros colegas del mundo mundial resalten la capacidad de esta gran nación, España, para organizar en tiempo récord un evento como el COP25, mientras ese mismo país muestra una increíble debilidad política, desangrándose en querellas territoriales, juegos de colegio parlamentarios y esencial falta de sentido del Estado, en general. Y es que, querida colega, queridos colegas extranjeros, habéis venido, mecachis, en mal momento, cuando andamos a la gresca política. Claro que no sabría muy bien deciros cuál hubiese sido el momento idóneo, porque acá siempre andamos en lo mismo; llevamos cuatro años de severa crisis y nadie es capaz de decir si vamos a salir con bien, con mal o a no salir, de esta.

Por tanto, no te tomes a mal, querida Julia, el desplante en esa rueda de prensa que no es, en realidad, rueda de prensa: por estos pagos ya estamos tan acostumbrados que estas cosas casi nos parecen la normalidad. Y es que nuestros presidentes del Gobierno siempre andan muy agobiados con sus cosas, que no les dejan tiempo para escuchar las preguntas de los periodistas ni las voces de los ciudadanos.

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