Fernando Jáuregui.- Ciento un días de pasión para Zapatero.

Actualizado 18/07/2009 14:00:40 CET

MADRID, 18 Jul. (OTR/PRESS) -

¿Lo está haciendo bien el Gobierno? ¿Lo hace bien solamente una parte? ¿Lo hace mal? ¿Qué, quién falla? Ayer se cumplían los míticos cien días desde que el nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tomara posesión la pasada Semana Santa. En estos días, en los que convencionalmente se entiende que ha dado tiempo para evaluar una gestión, unos ministros han crecido en el aprecio del presidente. Otros, no tanto, según las valoraciones que he podido ir recogiendo en ámbitos monclovitas.

Así, la designación de José Blanco como ministro de Fomento y la elección de Trinidad Jiménez como responsable de Sanidad son los dos aspectos más positivos en opinión del presidente, según algunos medios que le son cercanos. El nombramiento de Manuel Chaves como vicepresidente tercero parece el mayor de los errores, lo mismo que el mantenimiento de algunos ministerios, que la ciudadanía juzga innecesarios, como Igualdad, Vivienda o Cultura, independientemente de la buena o mala gestión de sus titulares.

El escepticismo respecto del ex presidente de la Junta andaluza no parte de los ataques respecto a los favores familiares que pudiera o no haber protagonizado durante su mandato en Andalucía; es, más bien, que su vicepresidencia 'autonómica' carece de contenido y ofrece la impresión de generar poca actividad, acaparada por la vicepresidencia segunda y la constante presencia de Elena Salgado. La otra incorporación notable al Ejecutivo, la del rector Angel Gabilondo como nuevo titular de Educación, está pasando, por el momento, sin pena ni gloria: su momento será el inicio del curso escolar.

En cualquier caso, la falta de autocrítica tradicional en La Moncloa hace que estos cien días se valoren oficiosamente como "muy positivos", y la 'luz verde' del Consejo de Política Fiscal y Financiera a la nueva financiación autonómica se esgrime como una buena prueba de ello, lo mismo que el inminente inicio del diálogo social. Acerca del primer punto, Zapatero valora altamente la gestión de la vicepresidenta segunda, Elena Salgado. Su definición de la situación económica como un paisaje gris con "brotes verdes" ha sido, sin duda, la frase más comentada en este período. Y sus comparecencias ante la prensa, frías y concisas, han obtenido generalmente una discretamente buena acogida.

La 'marcha atrás' respecto a quién encabezaría los servicios de inteligencia ha sido otro de los grandes hitos de este trimestre. El mantenimiento contra viento y marea de Alberto Saiz al frente del Centro Nacional de Inteligencia fue polémico incluso dentro del Gobierno, y provocó un cierto desgaste a la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que inicialmente apoyó, contra los criterios de Defensa e Interior, la permanencia de Saiz, incluso tras haber concluido su mandato legal. Pero la rectificación, sustituyendo a Saiz por el general Félix Sanz Roldán, fue acogida muy favorablemente por la opinión pública y por los círculos especializados, aumentando la valoración de la titular de Defensa, Carme Chacón, cuya imagen ha estado sometida últimamente a espectaculares alzas y bajas.

Hoy, Chacón sigue siendo uno de los grandes valores del Gobierno, pero por debajo del titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el que más altas puntuaciones recibe en las encuestas. Unas puntuaciones siempre por encima de las del propio presidente, que, pese a todo, no sufre el desgaste que resultaría previsible en estos tiempos de crisis global, aunque el PP se ha colocado ya invariablemente por delante en intención de voto, pese al escaso aprecio personal que los sondeados muestran en general por Mariano Rajoy.

Zapatero tendrá, en todo caso, dos oportunidades en los próximos días de valorar la marcha de su Ejecutivo: el Consejo de Ministros del próximo día 24, en Mallorca y dedicado de manera casi exclusiva al Turismo, estará seguido de una comparecencia presidencial. Y el día 31, cuando se cierra oficialmente el curso político, Zapatero aparecerá en La Moncloa ante los medios para someterse a sus prometidas y ya tradicionales ruedas de prensa de fin de curso. Todo indica que ambas van a ser, digan lo que digan las encuestas, dos apariciones satisfechas, aunque la procesión, sobre algunos temas, vaya por dentro: han sido, para él, cien días de pasión, pero sin duda también apasionantes.

Y es que estos cien días han sido duros, pero probablemente más duro será lo que esté por venir. Los índices de desempleo empeorarán -dicen todas las previsiones, incluyendo las gubernamentales- al acabar la 'estación favorable' del turismo. El otoño traerá "decenas de miles" de casos de gripe A, lo que no resulta especialmente preocupante en cuanto a mortandad, pero sí en cuanto a efectos sobre el estado moral (y laboral) de la población.

OTR Press

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