MADRID 31 Ene. (OTR/PRESS)
La innegable habilidad de la concurrida asesoría monclovita para encontrar enemigos de peso para Pedro Sánchez ha vuelto a ponerse de manifiesto: nuevo encontronazo en las redes frente a Elon Musk, quizá el hombre más rico del mundo, y sin duda el más desvergonzado y provocador. Menudo duelo (desigual) a garrotazos. Ignoro por qué Musk se mete en camisa de once varas al criticar, siguiendo con un 'Wow' la estela de un comentarista en redes ultraderechista, la regularización de medio millón de inmigrantes en España, acusando a este paso de ser 'ingeniería electoral'. Pero, en cambio, no me cabe la menor duda de por qué le ha respondido Sánchez.
La mentada asesoría presidencial española, utilizando una de las redes más caras a Sánchez (que es precisamente la que posee Musk; curioso, ¿verdad?) incluyó esta respuesta, una clara alusión irónica a los 'planes espaciales' del 'tycoon' sudafricano/norteamericano: "Marte puede esperar. La Humanidad, no". Y, a continuación, fue el desbordamiento en las redes, a favor o en contra uno o del otro y de la legalización o no de los inmigrantes. A Sánchez no le basta con Trump, con Netanyahu, con Milei. Si seleccionas enemigos, que sean poderosos, más que tú, para que se escuche con mayor nitidez el ruido, incluso en los Estados Unidos, cuyo Gobierno ya sabemos que no es precisamente un gran simpatizante del jefe del Ejecutivo español. Ni de los inmigrantes, por cierto.
Así que vamos a la guerra espacial y a hablar de Marte, que está más lejos que Zaragoza, Huesca o Teruel, capital, por cierto, esta última que este domingo visita Sánchez en 'su' campaña electoral, que Teruel también existe, aunque a veces esté más olvidada que Marte para algunos políticos nacionales. Quizá Sánchez tenga ocasión de hablar allí del 'hub' aeroespacial turolense, que pocos conocen y que los especialistas aprecian.
No sé, en fin, si Marte puede esperar. Dicen gentes que me parecen sensatas que, en quince años, un cohete tripulado por terrícolas saldrá de una estación espacial en la luna rumbo al 'planeta rojo'. Y puede que sea el SpaceX de Musk, con su Starship, quien primero llegue para comprobar si existen o no esos marcianos pequeños y verdes que salen en las películas. Puede que Sánchez ya no esté en La Moncloa dentro de quince años, quién sabe. Pero, si Marte puede esperar esa década y media, pienso que las necesidades de modernización y regeneración de España, no. Ni siquiera hasta 2027.
Admito que, además de un fuera de serie en la autopublicidad, Sánchez es un superdotado para la creación de polémicas y a la hora de administrar los tiempos: no hay más que ver cómo ha aplazado, sin apenas controversias, su comparecencia parlamentaria para explicar el luctuoso estado ferroviario del país. Pero una de las muchas cosas de las que Sánchez no puede presumir es de ser un experto en la carrera espacial. Ahí, en el ascenso al estrellato, le gana Musk. A veces, el mundo parece una pelea de chiflados. Y nosotros, de espectadores, mirando al cielo. Que, por cierto, siguiendo con el título de la célebre película de Lubitsch, también puede esperar. Pero, ya digo: nosotros, no.