Publicado 01/03/2026 08:00

Fernando Jáuregui.- ...y el premio Goya al mejor actor es...¡para Sánchez!

MADRID 28 Feb (OTR/PRESS)

Claro, cuando esto escribo desconozco a qué manos han ido a parar los premios Goya, que, en su 40 edición, se han convertido en una importante apuesta por el cine español. Un nominado a premio 'menor' me comentaba hace días que, en cualquier caso, el premio al mejor actor, aunque no se lo otorgaron anoche en el Centre de Convencions de Barcelona, debería ser para el presidente del Gobierno: "Nuestro mejor actor es Pedro Sánchez, que jamás improvisa cuando desempeña un papel", me dijo. Me hizo gracia la observación y aquí la he traído, al titular de este comentario. Sí, más allá de la directora Ruiz de Azúa, o del presentador Luis Tosar, el triunfador 'fuera de concurso' de la gala fue el 'primer ministro' español, que se vio elogiado por la galardonada internacional, Susan Sarandon, como un político "que se coloca del lado correcto de la Historia".

Su posición anti Trump, anti Musk y, sobre todo, anti Netanyahu hace que mucha gente, especialmente fuera de España, valore al inquilino de La Moncloa como la figura más representativa de la izquierda mundial, nada menos, y no precisamente por su condición de presidente de la Internacional Socialdemócrata, que es algo que aporta poco y sirve aún de menos. Lo cierto es que Sánchez llega a estos premios con el calor (relativo) de un mundo, el del cine, que, aun basado en la ficción, es mucho más real que algunos pasajes de la dura realidad política española. Llega arropado por el caos patente que se evidencia a su izquierda, es decir, a la izquierda de un PSOE donde la contestación interna es cada vez más 'rara avis': a Sánchez, el desconcierto patente en la 'izquierda de la izquierda', digan lo que digan, le beneficia.

Incluso llega a la gala bendecido por algunas encuestas que dicen que, en Castilla y León, los resultados electorales para él no van a ser tan crueles como en Extremadura y Aragón, aunque lo vayan a ser mucho menos que en Andalucía. Pero eso ya se verá: cada cosa a su tiempo, es el lema de La Moncloa. Andalucía será la ocasión para ponerlo todo patas arriba e iniciar una de esas reconstrucciones intestinas que, la verdad, el presidente domina tan bien.

Sánchez sabe que la primavera viene dura, con procesos judiciales que le van a afectar indirectamente, pero que, desde luego, le van a afectar. Sin embargo, él, un actor nato -y ser actor es ejercer como un maestro del disimulo, de mostrar tantas veces lo que no es-, planifica bien sus papeles de 'míster normalidad' en medio de lo que es anormal, de 'mister bondad', cuando, ejem, o de 'uno de nosotros', cuando el 'síndrome de Hubris' le hace sentirse constantemente superior a usted y a mí.

Sánchez ama las alfombras rojas, los focos, las apariencias, y se mueve con soltura en los escenarios y ante los 'photocalls' más diversos. Para él, la noche de los Goya es 'su' noche, la de la magia de que parezca lo que, en realidad, no es. Aunque, de momento, lo que más practica Sánchez de Goya siga siendo la versión del duelo a garrotazos, porque, en el fondo, ese, el de belicoso, un punto provocador, es el papel que mejor le acomoda. Así que el premio Goya al mejor actor principal es para...

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