Publicado 06/01/2026 08:00

Fernando Jáuregui.- Este sí que es el discurso más difícil del Rey

MADRID 6 Ene. (OTR/PRESS) -

Los cenáculos y mentideros se devanan los sesos preguntándose cuál será el fondo (y la forma) del discurso del Rey en esta Pascua Militar. El texto de las palabras del Rey, en un momento de auténtica convulsión mundial y en el que España ha aprovechado para, de nuevo, dividirse radicalmente en dos respecto de la intervención militar de Trump en Venezuela, se considera, en este caso, 'visado' por el Gobierno. Y difícilmente podrá pasar como sobre ascuas sobre un acontecimiento que, como lo ocurrido en la madrugada del sábado en Caracas, tiene claros perfiles relacionados con la actuación de unas Fuerzas Armadas, las más potentes del planeta y de las que, en el fondo, seguimos dependiendo, dicho sea de paso.

Seguramente, la intervención de Felipe VI ante los representantes castrenses estaba siendo perfilada aún a última hora de este lunes, a la espera de lo que dictaminase el Consejo de Seguridad de la ONU, reunido de urgencia para emitir una valoración y alcance de una intervención armada de Estados Unidos. Una intervención que, a juicio del Gobierno español, entre otros, viola las normas de convivencia internacional. Los militares españoles, disciplinados y ordenados, no han elevado, lógicamente, su voz ante la controversia, que alcanza perfiles mundiales. Pero este martes, en el Palacio de Oriente y ante la representación uniformada más completa que se reúne en el año, el jefe de los ejércitos, Felipe VI, tendría forzosamente que decir algo.

¿Pasar como de puntillas ante un hecho que ha conmocionado las bases de la convivencia internacional? La prudencia con la que tradicionalmente se manejan estos asuntos seguramente se impondrá, y del discurso del Rey, cuando el Gobierno condena el ataque militar de Trump contra el régimen de Maduro y choca con las posiciones de la oposición del PP y Vox, se extraerán pocos titulares definitivos. Pero eso mismo será reflejo del desconcierto que, tanto en el Gobierno como en la oposición, señala las posiciones políticas de España, una nación que tanto tiene que ver, por muchas razones, con Venezuela, en este conflicto internacional.

Que es un conflicto peligroso que, de paso, salpica directamente a toda América Latina: nuestro país se sumó a otros cinco latinoamericanos -Brasil, México, Chile, Colombia, Uruguay- en un comunicado bastante duro contra la actuación de Trump, sin que ello signifique una defensa del régimen -indefendible por lo demás-de Maduro. No olvidemos que Madrid albergará, a finales de este año 2026 que se presenta tan convulso, la XXX Conferencia Iberoamericana, que, a este paso, amenaza con ser un estrepitoso fracaso, que marque el fin de la influencia española en la llamada Iberoamérica.

Ya sé que el papel del Rey no es el de meterse en más líos de los que corresponden. Pero la Pascua Militar de este año tiene perfiles absolutamente inéditos, mucho más allá de lo protocolario, y se convierte en la más importante desde aquella que, en 2014, marcó el comienzo de la abdicación, consumada seis meses después, de Juan Carlos I. Sería, a mi modo de ver, erróneo tanto minimizar el alcance de esta Pascua Militar como evitar que Felipe VI sea el representante, el portavoz si se quiere, del Estado español, que no del Gobierno español.

No sé quién dará el repaso final a este discurso. Yo sí le aseguro a usted que estaré muy atento a las palabras de nuestro jefe de este Estado, sea quien sea el que ponga materialmente la letra al texto. Como ciudadano de un país, España, que alberga a más de cuatrocientos mil venezolanos, y que tiene lazos históricos, a veces algo histéricos, con Venezuela, no puedo desconocer la trascendencia de esta ocasión, en la que estarán presentes representantes muy significados de nuestro Gobierno (Use supone que también Pedro Sánchez, aunque tiene una presencia comprometida en París). Es una ocasión en la que España tiene la oportunidad de elevar su voz peculiar en el contexto mundial, en el que estamos perdiendo, por razones variadas y no siempre por nuestra culpa, influencia.

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