Francisco Muro de Iscar.- Pactos de la Moncloa bis

Actualizado 07/04/2008 2:00:30 CET
Actualizado 07/04/2008 2:00:30 CET

Francisco Muro de Iscar.- Pactos de la Moncloa bis

MADRID, 7 Abr. (OTR/PRESS) -

Lo ha dicho este fin de semana Durán Lleida, uno de los políticos más sensatos y peor aprovechados de las últimas décadas, y lo piensa la mayoría de los españoles: "Habría que reeditar unos 'Pactos de La Moncloa bis' para el agua, la inmigración y la reforma electoral". En vísperas de la investidura, esas palabras apuntan el camino que deberían tomar los diputados en el Congreso y el nuevo Gobierno que forme Zapatero. Hay algún problema: ni hoy está vivo el espíritu que hizo posible esos Pactos en los que todos sin excepción sabían diferenciar entre lo importante, lo urgente y lo accesorio, ni tenemos los líderes que lo hicieron posible. El deterioro del capital humano en la política de hoy es preocupante.

Pero Durán Lleida se ha quedado muy corto. Tal como están las cosas, si no se puede llegar a lo deseable, un pacto entre los dos grandes partidos, extensible a todos los demás posibles, al menos hay que abrir un gran debate sobre los grandes temas. Solbes ha acabado ya por reconocer lo que todos sabíamos hace meses: la crisis, que la hay y profunda, puede hacer que se reduzca el gasto social en 2009 y que se acabe con la política de cheques-regalo que nos trajo la campaña electoral. Así que hay que hablar de reformas estructurales duraderas, de competitividad, de productividad y de esfuerzos a compartir. Y eso implica también hablar, en serio, de una política energética que acabe con ese falso progresismo ecológico de salón que nos está cerrando las puertas de la energía nuclear. Y hablar del agua, uno de los grandes problemas de hoy y de mañana. ¿Podremos llegar a acuerdos de solidaridad y de eficiencia o vamos a seguir la guerra de todos contra todos? ¿Reconocerá el presidente que su política en este terreno ha sido un completo rosario de fracasos e incumplimientos?

Y hay que hablar, con sentido y sensibilidad, pero sin miedo, de la definición del Estado y de la reforma constitucional, que debe incluir no sólo la reforma de la ley electoral, mucho más, aunque buscando, eso sí, casi el mismo consenso de hace tres décadas. La descentralización emprendida no ha dado el resultado que se buscaba, hay que profundizar mucho más en ella y el Estado no debe renunciar a algunas cuestiones básicas. La huelga de funcionarios de justicia ha puesto sobre la mesa alguno de éstos temas y cómo no es de recibo que funcionarios que hacen el mismo trabajo en todo el territorio nacional tengan diferencias de salario de casi un tercio. La Justicia es otro de los grandes temas pendientes porque nunca ningún partido la ha querido tratar como un tema de Estado. Y las grietas amenazan al sistema.

Hay muchas más reformas a emprender: la educación y la I+D, la más importante de cara al futuro; la política contra el terrorismo, -una sola, por favor-; la exterior, donde estamos haciendo el ridículo; la inmigración... Rajoy podría dar un paso haciendo que Zapatero saliera investido en primera votación para no perder más tiempo, porque todo está parado en la Administración. Y Zapatero podría hacer una oferta seria con una cita urgente a negociar. Dudo de que uno y otro vayan a hacerlo, pero la esperanza es lo último que se pierde.

Francisco Muro de Iscar

OTR Press

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