Publicado 05/03/2026 08:01

Francisco Muro de Iscar.- Tranquila, Silvia, resistiremos sin ti

MADRID 5 Mar. (OTR/PRESS) -

La izquierda está efervescente. Los del "no a la guerra", están encantados con el presidente por romper con Europa, declarar la guerra a Trump y poner a España al borde de un incierto futuro económico. Todo ello sin debatir con sus socios de gobierno ni de investidura, sin acudir al Parlamento y sin negociar con la oposición ante un indudable tema de Estado. Pero además de esto, la izquierda está muy preocupada con otros temas "urgentes": la educación católica y el resurgir entre los jóvenes de un interés por lo religioso, por lo trascendente.

No ha sido sólo Silvia Abril. La actriz aprovechó la gala de los Goya y el triunfo de la película "Los Domingos" -triunfo en los premios pero, sobre todo, en las salas de los cines y en la televisión- para afirmar que se niega "a aceptar que la juventud que sube (¿?) tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano. Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana. Lo siento por la Iglesia, menudo chiringuito tenéis montado".

Casi simultáneamente, 68 organizaciones entre las que "destacan" Europa Laica, Podemos, Izquierda Unida y Comisiones Obreras han hecho público un manifiesto en el que piden eliminar la religión de las escuelas, acabar progresivamente con los centros concertados, ir a una escuela única, pública y plenamente laica, y, ya puestos a pedir, romper los acuerdos entre España y la Santra Sede. Si lo de Silvia Abril es una boutade -hablar de chiringuito cuando más de la mitad de las películas subvencionadas por el Estado, es decir pagadas con 250 millones de los impuestos de todos los españoles no llegan a los mil espectadores, cien de ellas no lograron ni 1.000 euros en taquilla-, lo de Comisiones Obreras es un escándalo. En lugar de quejarse de la corrupción, de los problemas de las infraestructuras, del problema de la vivienda, están preocupados porque se enseñe religión en las escuelas porque lo piden los padres. Todavía, y pese a los esfuerzos de algunos y las crecientes medidas para evitarlo, un 56 por ciento de los padres solicitan expresamente esa enseñanza para sus hijos.

A Silvia Abril, izquierdista de salón y burguesa ejerciente, habría que recordarle que las primeras universidades en Europa y en América fueron creadas por la Iglesia. Que las primeras escuelas para pobres, para los que nunca hubieran podido acceder a la educación fueron creadas por la Iglesia. Que la primera red de hospitales públicos y gratuitos fue obra de la Iglesia. Que la mayor red de solidaridad que existe hoy, Caritas en 160 países, es de la Iglesia. Que los miles de misioneros son los únicos que se quedan cuando estalla un conflicto armado. Que el mecenazgo, el arte y la transmisión del saber, cuando no había ni redes sociales ni acceso al saber, fue impulsado por la Iglesia y se mantiene hoy. Que los principios de libertad, solidaridad o lucha contra la exclusión son los que han construido Europa y el mundo occidental libre.

Y, desde luego, que si los jóvenes, todos los hombres y mujeres, no buscan la trascendencia, se acaban volviendo intrascendentes y terminan en la gala de los Goya. A estas organizaciones izquierdistas que quieren una escuela única y pública sin religión ni nada que se le parezca, unos medios de comunicación públicos y únicos, una sanidad pública y única, una justicia controlada "por el pueblo", una banca pública, unas empresas públicas donde colocar a sus fieles y un pensamiento único y dirigido por ellos, hay que recordarles que tienen que respetar la libertad, también la de enseñanza, también la libre elección de los padres.

Que neutralidad no es exclusión. Que los conciertos educativos, además de garantizar la libertad de enseñanza, ahorran 3.000 millones de euros cada año al Estado. Que no se revisan desde hace diez. Que eliminarlos es atacar directamente la pluralidad democrática. Que más de un millón de familias los eligen libremente para millón y medio de niños. Que tres millones de alumnos, a pesar de las trabas, siguen eligiendo la enseñanza de la religión en las aulas cada año, ahora ya sin contrapartida. Que el vacío religioso solo aporta empobrecimiento porque si no se conoce lo que ha sido y es la religión en la construcción de España y de Europa no se puede entender nada de lo que somos, también culturalmente.

Tranquila, Silvia. Los jóvenes "se agarran" a lo que les da la gana, libremente. Ahora eso, sí, de chiringuitos, la gente del cine sabe más que nadie. Mantén la calma, es muy probable que la Iglesia resista al menos otros dos mil años. Hazte a la idea y agárrate a lo que puedas. Si es trascendente, mejor.

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