29 de marzo de 2020
 
Actualizado 23/12/2010 13:00:28 CET

José Cavero.- El día 2 entra en vigor la nueva ley antitabaco.

MADRID, 23 Dic. (OTR/PRESS) -

Se podía comprobar ayer, cuando defendía la ley, la satisfacción de Leire Pajín por comprobar que "su" ley antitabaco, llegaba al final del trayecto después de haber sido "pastoreada" durante todo el año por su colega la hoy ministra de Exteriores Trinidad Jiménez. Pero ya es un hecho, y el nuevo año llegará acompañado de una novedad sin humo. El día de año nuevo se salva, pero a partir del 2 de enero el tabaco estará vetado en todos los locales públicos de ocio: no se podrá fumar en restaurantes, bares ni discotecas. No habrá distinción entre bares de fumadores y libres de humo. Tampoco habrá cubículos para fumadores, según la nueva ley antitabaco aprobada por el Congreso tras un año de debates y enmiendas. España endurece su norma hasta ahora vigente en la materia. Además del veto en discotecas y restaurantes, se eliminan los puntos de fumadores en aeropuertos, las puertas de los hospitales, los parques o los colegios. Se extiende el veto a bingos y casinos... Medidas todas que convierten a España en uno de los países más restrictivos contra el tabaco. Sólo algunos Estados de EEUU prohíben fumar en determinados lugares al aire libre, veto que no ha llegado a los países de Europa en los que la ley antitabaco funciona desde hace años.

Los contrarios a la ley sostienen que no cumplirá su función de ayudar a abandonar el hábito a los que quieran dejar de fumar y que, por el contrario, perjudicará al sector de la hostelería, que perderá miles de clientes y puestos de trabajo. También se quejan de un "exceso de proteccionismo" de un Estado al que, dicen, ahora le ha dado por perseguir al fumador. Sin embargo, los partidarios de la ley contradicen esos argumentos de los fumadores punto por punto. En Reino Unido, Irlanda o Italia los bares no sólo no han perdido clientes con la prohibición, sino que éstos han aumentado, según aseguraba ayer la ministra Pajín. Y es que el gran argumento es contundente: el tabaco es, según datos de Sanidad, la primera causa de muerte evitable en España. Cada año fallecen unas 60.000 personas; 1.500 de ellas son fumadores pasivos. Evitar esas muertes y el catálogo de enfermedades que lleva aparejado el tabaquismo es el propósito de la norma, por más que el sector hostelero insista en que la ley -aplaudida por las sociedades científicas, colegios de médicos, enfermeros y asociaciones de pacientes_ impactará negativamente en un sector que genera un 7 por ciento del PIB y emplea a 1,5 millones de personas.

El Congreso rechazó, además, la enmienda que proponía ayudas para los hosteleros que habían hecho un desembolso para adaptar sus locales a la ley actual. Veremos si aciertan los vaticinios según los cuales, la prohibición total provocará una caída de las ventas de bares, restaurantes, y cafeterías de hasta un 10 por ciento y un impacto superior a los 7.000 millones de euros en el conjunto del sector, con pérdida de empleo de entre el 3 y el 3,5 por ciento", es decir, de alrededor de 50.000 puestos de trabajo en plena crisis. Sanidad no cree estos presagios. "Son lógicas sus dudas, y legítimas. Hay cambios en esta ley que supondrán modificaciones en el sector de la hostelería", dijo la ministra Pajín, que añadió: "Pero decir que los bares y restaurantes libres de humo se quedarán sin clientes es como decir que se llenan porque en ellos se pueden fumar. No se quedarán sin clientes".

La Comisión de Sanidad del Congreso escuchó a un grupo de economistas y expertos que expusieron varios ensayos realizados en Cataluña e Irlanda (donde la ley prohíbe fumar en todos los restaurantes, bares y discotecas) que dicen que el veto al tabaco no conllevó pérdidas de clientes, sino al contrario. En Irlanda, donde los hosteleros predecían pérdidas del 25 por ciento, las ventas cayeron ligeramente en los primeros meses de su ley antitabaco, pero después repuntaron.

Fuentes de la Asociación Empresarial del Tabaco explican que una vez que la nueva ley entre en vigor harán sus cálculos y analizarán su impacto. Sólo entonces hablarán. Pero una de sus empresas, Altadis _filial de Imperial Tobacco y la principal tabacalera de España_ ha definido la norma española como "una de las más radicales del mundo", que causará un enorme daño económico. Los expertos no comparten esta opinión. "La ley sí va a funcionar y mejor que la de 2006. Esta es mucho más clara", y "además, los ciudadanos presionarán para que se cumpla". Las sanciones para los que no lo hagan irán desde los 30 euros para las infracciones leves a los 600.000 para las muy graves.