MADRID 10 Mar. (OTR/PRESS) -
Posiblemente ninguna otra cita con las urnas se produce, este 9-M, con la incertidumbre que acaba de producir la muerte de un ex edil socialista de Mondragón y del muy firme testimonio y voluntad de su hija Sandra: "Si queréis solidarizaros con mi padre, acudir a votar". Y también otros mensajes igualmente explícitos y rotundos: "Que nadie manipule el asesinato de mi padre. Han sido unos cobardes. No daremos ni un paso atrás. Yo, mi madre, todos iremos a votar. Pido que todo el mundo vote. Cobardes, hijos de puta, no tenéis cojones. A mi padre lo han asesinado por defender la democracia".
No ha sido menos tajante el obispo que ofició la misa de corpore presente, monseñor Uriarte: "Ninguna coacción va a encontrar hueco en nuestra voluntad. Este pueblo no puede resignarse y exige a ETA su absoluta disolución".
¿Se puede votar sin el recuerdo de Isaías y de sus requerimientos efectuados por su valiente hija Sandra, de 19 años? Es evidente, como también solicitó Zapatero, que la democracia será más fuerte si todos los ciudadanos acudimos a votar. Y ojalá sea cierto lo que proclama Rubalcaba: "Que ETA está peor que nunca, sabe que no va a lograr nada". Las informaciones sobre la banda insisten en que en su debate interior, ha triunfado la línea más dura, la de los asesinatos, y que el crimen de Mondragón es la prueba más palpable. Por más que, como ha recordado un experto en Euskadi, Florencio Domínguez, Mondragón es un foco de extremismo proetarra que hace posible que ANV esté al frente del ayuntamiento. Otro cronista, Jordi Barbeta, ha señalado que todos los demócratas comparten en Mondragón que la política se ha terminado para ETA.
La gran duda en el comienzo de esta jornada electoral era si ese clima emocional de la jornada de reflexión perjudicaría al PP ante las urnas. No había ninguna duda de que la incertidumbre electoral persiste tras el atentado, aunque ETA no lograra perturbar esa jornada. Pero bien puede asegurarse que España votaba bajo el influjo terrorista, aunque sin la excepcionalidad de 2004. ETA ha teñido de incertidumbre el veredicto de las urnas, y ni PP ni PSOE han aceptado hacer cálculos acerca del impacto que tendrá el atentado, aunque coinciden en que la participación crecerá.
Por lo demás, es singularmente llamativa la presencia de mujeres en las candidatas al Congreso, que como efecto de la Ley de Igualdad, ha pasado del 34 en 2004 hasta el 46,7 por 100, un 75 por 100 más que la vez anterior. Lo más cierto es que 35 millones de españoles tienen la palabra. Y entre ellos, los nuevos votantes, 1,7 millones, que serán clave para la victoria electoral.
José Cavero