José Cavero.- Mejores relaciones con Washington

Actualizado 26/02/2009 1:00:24 CET

MADRID, 26 Feb. (OTR/PRESS) -

Tal y como se previó, con la victoria del presidente Obama era probable que empezaran a mejorar de manera apreciable las relaciones de España con "el amigo americano", después del infausto Bush. Se ha sabido ya de conversaciones telefónicas de Zapatero con Obama y Biden, así como de la gestión que el Rey don Juan Carlos realizó ante un enviado de Obama.

A Moratinos le ha correspondido la primera tarea de aproximación real y efectiva en su encuentro con la secretaria de Estado Hillary Clinton, su colega americana, encargada ahora mismo de atender a dos necesidades urgentes en el programa de actuaciones del presidente estadounidense: reforzar la presencia de los occidentales en Afganistán y variar el impresentable penal de Guantánamo en Cuba, repleto de talibanes desde el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York.

Para ambos problemas, Obama viene pidiendo ayuda a los países socios: necesita mayor colaboración de tropas en el país de los talibanes, y necesita ayuda de otros países para dar cobijo a los presos del uniforme color butano que no han dispuesto de la menor seguridad jurídica en los años de su detención y retención. España, en boca del ministro Moratinos, ha mostrado su buena disposición a colaborar en ambas tareas.

No se sabe aún en qué medida elevará la presencia de sus tropas desplazadas a las peligrosas arenas de Afganistán, donde han sido frecuentes los atentados y los accidentes que han costado vidas a soldados españoles. Y tampoco está aún claro en qué medida se concretará la otra ayuda, a los talibanes que dejarán Guantánamo. Pero, eso sí, se aspira a que sean aceptables las condiciones jurídicas de esos internos que tengan acogida en España.

No es la primera vez, se recordará, que España acoge a elementos "peligrosos" que no quiere algún otro país: por ejemplo, los palestinos que en su momento fueron trasladados a España para aliviar las tensiones con Israel y propiciar alguna clase de entendimiento. Las dos aportaciones españolas deberán concretarse ahora, en las negociaciones que mantendrán los departamentos de Exteriores de España y Estados Unidos.

En el capítulo de las tropas, que reforzará la presencia española en Afganistán, no se puede decir que haya entusiasmo por parte española, pero dadas las dos circunstancias que concurren -esencialmente, el avance de los talibanes en el campo de batalla, en las ciudades, en las escuelas recuperadas-, no es improbable que el Gobierno español traslade al Parlamento la correspondiente propuesta para ampliar el cupo de soldados allí presentes.

En cuanto a Guantánamo, Moratinos confirmaba ayer que se le había solicitado ayuda en ese drama y tragedia, y ha anunciado que España acogerá a algunos de los allí recluidos en los últimos años, en ausencia de toda garantía jurídica y defensa profesional, sin acusación y sin juicio, por la presunta sospecha de que son peligrosos talibanes que pudieran reincorporarse a la lucha contra los Estados Unidos desde cualquier punto del mundo. Eso hace a estos individuos eventualmente peligrosos y un riesgo evidente.

Pero previamente se hace preciso resolver esa incierta situación jurídica en que se encuentran: ¿En calidad de qué vendrán a nuestro país, dónde tendrán acogida, qué tarea podrían acometer estos individuos? Es lo que deberán resolver ambas partes, una vez que ha sido aprobada la propuesta de acogida planteada por "el amigo americano".

Después, cabe suponer que vendrán otros capítulos en los que la cooperación España-Estados Unidos será, también, visible, olvidados dos episodios que han explotado, sobre todo, los enemigos del Gobierno español de Zapatero: la retirada de tropas españolas de la invadida Irak, la invitación a que otros países hicieran lo mismo, y la que algunos entendieron como "falta de respeto" el hecho de que Zapatero no se levantara al paso de la bandera americana en un desfile del 12 de octubre... Eran otros tiempos y circunstancias bien diversas.

OTR Press

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