José Cavero.- Los pactos de Zapatero y la fuga de Rajoy

Actualizado 12/03/2008 1:00:35 CET
Actualizado 12/03/2008 1:00:35 CET

José Cavero.- Los pactos de Zapatero y la fuga de Rajoy

MADRID, 12 Mar. (OTR/PRESS) -

Son las dos grandes incógnitas que han dejado tras de sí los datos del 9-M, entre muchos otros: la remodelación del Gobierno, el reajuste en las dos grandes perdedoras, ERC e IU... Pero las atenciones prioritarias se han detenido en lo que harán los dos principales contendientes, Zapatero en la Moncloa y Rajoy en la Oposición, como en la anterior legislatura. ¿Seguirán del mismo modo? Es improbable que todo siga igual. El tiempo de crispación cabe suponer que habrá llegado a su final, y que se intentarán nuevos modos y formas. Por ahí han ido las primeras declaraciones de Zapatero, al referirse a pactos de Estado y a la normalización de situaciones como las que vienen soportando instituciones como el tribunal Constitucional y el Consejo del poder Judicial, que no se renuevan en las fechas debidas por el desacuerdo entre los dos grandes partidos...

Cosa distinta es lo que decidirá Zapatero acerca de eventuales pactos o acuerdos con otros partidos para contar de manera sistemática con su apoyo en las cámaras parlamentarias. No parece probable, sin embargo, que haya "boda" con nadie: el presidente parece más dispuesto al pacto singular, con cada una de las fuerzas, en razón de la cuestión de que se trate. Y por las complicaciones evidentes que originaría esa "boda" con unas u otras fuerzas: Con CiU, porque podría entorpecer la relación de Montilla con sus socios del tripartido, y por la "cuota" que los convergentes podría pedir a cambio. Con el PNV, también por el coste del acuerdo, y en espera de que Ibarretxe plantee alguna reivindicación sobre el autogobierno vasco, en forma de Plan Ibarretxe II. Las restantes fuerzas son de tan escasa dimensión, BNG, CC, ERC, IU, que serán reclamadas en apoyo en esas situaciones puntuales que pudieran presentarse.

La otra gran cuestión a resolver, parece que de modo inmediato, será la sucesión de Rajoy. Y es de extraordinaria importancia y trascendencia, nadie lo duda, para el funcionamiento del principal partido de la oposición, tras dos intentos fallidos de "quedarse en puertas" de la consecución de la presidencia de la Nación. Rajoy estaba al frente del PP en estas dos ocasiones, tras el "dedazo" de Aznar, y consiguientemente, se juzga la actuación de ambos, y el relevo de los dos, tras demostrarse su incapacidad para el salto final al poder. Naturalmente, ya han aparecido algunos eventuales sucesores, y en particular la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. La comunidad de Madrid ha aportado al conjunto de los diez millones cosechados por el PP la friolera de 1,7 millones de votos, nada menos, y Aguirre "juega" a alimentar la idea de que es, en buena medida, gracias a su liderazgo, aunque en esta ocasión, por el castigo de Rajoy a Aguirre y Gallardón, apenas intervino en actos electorales "de primera".

Sí hizo campaña, mucha más que Gallardón, sin duda, que se reconcome en su enfado y desaire. Gallardón, se insiste, es probable que también anuncie el abandono la vida política esta misma semana, para integrarse en la sociedad civil y en alguna responsabilidad más rentable...

José Cavero

OTR Press

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