25 de mayo de 2020
 
Actualizado 02/04/2008 0:00:41 +00:00 CET

José Cavero.- Soraya y Bono, estrellas parlamentarias

MADRID, 2 Abr. (OTR/PRESS) -

El lunes, correspondió la designación de Soraya por el poderoso dedo de Rajoy. El martes, el protagonismo pasaba a José Bono, por causa de su elección como presidente del Congreso y de las Cortes Generales. Sin duda, dos elementos de relieve para la Legislatura recién comenzada, y cuya elección, en cada caso, ha resultado controvertida. Soraya Sáenz de Santamaría no convence a una parte de sus propios correligionarios, a unos por su edad, 36 años, y a otros por su inexperiencia en esa clase de tareas. Los veteranos del partido, además, empiezan a considerarse alejados de responsabilidades, por causa de la renovación que impulsa Rajoy, y de la que es demostrativa Soraya.

En cuanto a José Bono no ha sido menos controvertido en su "entronación" en la presidencia del Congreso. Los nacionalistas ya habían señalado, a lo largo de la campaña electoral, y desde el momento en que Zapatero señaló que quería que presidiera la Cámara legislativa, que no era el hombre de consenso y que se opondrían a votar a su favor, como efectivamente ha sucedido. Bono les parece excesivamente "españolista", o nacionalista españolista. Los nacionalistas no han tenido que ir muy lejos para exhibir algunas de las frases "contundentes" del ya presidente, elegido en segunda vuelta y con mayoría simple.

Hace unos pocos días, Bono decía que merecían que se les diera en la cabeza con una guía telefónica a quienes buscan en determinadas provincias peculiaridades o especifidades que niegan los apellidos de tales personas. Convendrá reproducir textualmente la frase que ha sido empleada como argumento último para la negativa de los nacionalistas: "A quienes quieren la exclusividad de lo diferente para forjar privilegios, yo les atizaría con la guía de teléfonos. El que quiera ser diferente que coja la guía de Madrid y la compare con la de Lleida y ya verá la cantidad de semejanzas". Palabra del nuevo presidente del Congreso y de las Cortes Generales, elegido en segunda vuelta, con 170 votos y frente a los 152 de la contrincante, Ana Pastor, del PP, y con 26 votos en blanco y dos nulos.

Bono emprende una tarea en la que es seguro que se esforzará por resultar eficaz y partidario del clima que parece que pretende instalarse en las Cámaras legislativas: El clima de consenso y de entendimiento, tras cuatro años de crispación que venía a recordar el hasta ayer mismo presidente, Manuel Marín, en la hora de la despedida: Me despido del Parlamento deseando que en la nueva etapa que se abre vuelvan las buenas formas. Bono se ha presentado expresando los respetos que le merece la soberanía nacional que representa y a los diputados que son expresión de tal soberanía. "Aquí nadie es más que nadie", dijo a sus señorías los diputados.

"El carné de un partido no añade nada a quien lo tiene; lo que honra o deshonra a una persona es lo que hace", dijo Bono en esa autopresentación. Tampoco quiso olvidarse de sus antecesores en el cargo, en particular Marín y Landelino Lavilla. Pero también de Gabriel Cisneros, padre de la Constitución y ejemplo de parlamentarios, y del veterano de los diputados actuales, Alfonso Guerra, "que tanto contribuyó al feliz alumbramiento de la libertad". Los ojos de todos están sobre estas dos estrellas parlamentarias, entre otras cuantas más que se irán "fabricando" y construyendo.

José Bono.