José Luis Gómez.- A vueltas con España.- Un pacto contra el paro

Actualizado 25/01/2009 1:00:44 CET

MADRID, 25 Ene. (OTR/PRESS) -

Si en algo no hay que perder el tiempo en España es en discutir las cifras del paro, que son las que son y que todavía van a ser peores durante algún tiempo. Y si en algo hay que emplear el tiempo es en aplicar soluciones que en algunos casos no darán resultados a corto plazo. Quienes desde el Gobierno se empeñan todavía en justificar lo injustificable y en hacer comparaciones con el pasado, buscando datos parciales que les son favorables, en el fondo están haciéndole un flaco favor al Ejecutivo de Zapatero y al Partido Socialista, porque lo que ahora procede es salir a flote y no comparar el naufragio de Senegal de 2002 con el del Titanic en 1912. Bastaría considerar el número de familias -827.000- que tienen a todos sus miembros en paro para zanjar cualquier análisis comparativo sobre el drama social del desempleo en este país.

Del mismo modo que pasó en otros momentos, por ejemplo en los Pactos de la Moncloa a comienzos de la Transición, parece tan inevitable como urgente un pacto político entre las grandes fuerzas parlamentarias y otro social, entre empresarios y sindicatos, para tomar medidas. No se entiende, en ese sentido, la parálisis del Gobierno, del mismo modo que resulta incomprensible que en un país donde las comunidades autónomas tienen mucho que decir en la política económica todavía no se haya convocado una Conferencia de Presidentes.

El problema del paro en España es estructural y requiere un nuevo modelo económico. Aferrarse al plan de obras de Zapatero en las ciudades no deja de ser un parche y aunque fuese eficaz, que eso está por verse, sería una respuesta coyuntural. Seamos realistas: España se desarrolló estos últimos años construyendo casas, a menudo segundas residencias, y atrayendo turistas, muchos de ellos compradores de pisos y chalets en miles de urbanizaciones protagonistas de una especulación histórica. Y de aquel falso Eldorado no queda ni siquiera un buen recuerdo. Cambiar el modelo económico de un país no se hace de un día para otro, pero cuanto más se tarde en promover ese cambio de fondo, más tardará el país en recuperarse. Es un momento propicio para que Zapatero demuestre que es un verdadero estadista y se deje de enredar. ¿O será necesario esperar a que España tenga cuatro millones de parados?

José Luis Gómez.

OTR Press

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