José Luis Gómez.- A vueltas con España.- Tirar de la manta

Actualizado 11/01/2009 1:00:33 CET

MADRID, 11 Ene. (OTR/PRESS) -

Socialmente, es imposible encontrar una noticia económica más grave que el millón de parados de 2008 en España, donde el desempleo afecta ahora a tres millones de personas que se declaran dispuestas a trabajar, mientras los expertos creen fundamentado el temor a que lleguemos a los cuatro millones de parados.

Es verdad que esta situación se produce en medio de una crisis internacional, y también lo es que no sólo en España se destruye empleo. Ahora bien, hay algo que aquí se está haciendo peor que en otros países, como lo prueba el hecho de que mientras el desempleo es del 7,8% en el conjunto de la Unión Europea, en España se alcanza una tasa de paro del 13,4%, es decir, casi el doble. La explicación está en el modelo económico, que en España ha estado excesivamente ligado a la construcción y el turismo, mientras que en los países desarrollados sigue muy anclado a la industria, cuyo comportamiento es más estable y genera menos precariedad laboral. Por si fuera poco, también va en aumento la economía sumergida, como lo demuestra el análisis de las cifras de afiliación a la Seguridad Social, con caídas superiores a la subida del paro.

Sería desproporcionado y demagógico atribuir toda la responsabilidad al Gobierno central, ya que, entre otras cosas, en España hay ejecutivos autonómicos y municipales que también inciden en la economía, del mismo modo que los propios agentes económicos y sociales. Aún así, tampoco está fuera de lugar reclamar al Gobierno de Rodríguez Zapatero un poco más de iniciativa política, empezando por una Conferencia de Presidentes que no acaba de producirse. ¿Puede haber una razón más importante que un millón de parados para que se vean las caras quienes gobiernan España? Del mismo modo, al Gobierno también cabe exigirle que exprima al máximo las posibilidades que le brinda el bajo nivel relativo de deuda pública. Son los españoles los que están muy endeudados a nivel particular, pero no el Estado al que pertenecen, cuyas cuentas públicas permiten tirar un poco más de la manta para que no tengamos tanto frío.

José Luis Gómez.

OTR Press

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