Escaño Cero.- La decisión de Sánchez

Actualizado 20/10/2015 12:00:55 CET

MADRID, 20 Oct. (OTR/PRESS) -

Que Irene Lozano tiene la cabeza bien amueblada es algo que no discute nadie, ni sus adversarios. Que ha hecho una magnífica labor en el Parlamento bajo las siglas de UPyD es obvio. Que puede seguir haciendo un buen trabajo en la política española va de suyo. Y que es un pelín arrogante y va de sobrada por la vida, también es evidente. O sea que no me extraña que Pedro Sánchez quiera contar con ella.

Otra cosa son las formas, en este terreno es donde de vez en cuando chirrían las decisiones de Pedro Sánchez. Fichar a Irene Lozano en vísperas electorales y cuando aún milita en otro partido es, cuanto menos, poco estético. La puesta en escena en política es importante, y quizá Lozano debería haber pasado un periodo de "descomprensión" antes de aterrizar en el PSOE.

Durante cuatro años la ya exdiputada de UpyD ha sido implacable en sus denuncias contra PSOE y PP por sus casos de corrupción y su manera de hacer política. Y lo ha hecho bien, dando en la diana la mayoría de las veces. Pero eso le ha supuesto que en filas socialistas no le tengan precisamente aprecio.

Quizá a Pedro Sánchez le ha faltado hacer cierta pedadogía dentro de sus filas antes de fichar a Irene Lozano. No sé, pero a mí a veces me produce cierta inquietud esas maneras de ordeno y mando de Sánchez. No me gustó cómo "liquidó" a Tomás Gómez y ya digo que chirría la manera en que ha colocado a Irene Lozano de número 4 de la lista de Madrid.

En la política, como en otros órdenes de la vida, las formas son tan importantes como el fondo, y comprendiendo que el secretario general del PSOE quiera contar con una persona valiosa como lo es Irene Lozano, me parece a mí que ha patinado en la manera de hacerlo.

El PSOE es un partido bastante disciplinado, demasiado, a mi modo de ver, porque eso hace que quienes no están de acuerdo con las decisiones de la dirección terminen agachando la cabeza.

Durante los mandatos de Rodríguez Zapatero, muchos de sus compañeros le ponían "verde", pero, eso sí, no dijeron "esta boca es mía", lo que les hace corresponsables de los errores de su entonces líder. Ahora algún dirigente se ha atrevido a decir que no le gusta el fichaje de Lozano, pero al final, aunque de mala gana, la han votado.

En cuanto a la reacción de UPyD, es lógico que se sientan traicionados por Irene Lozano, sobre todo en un momento en que las perspectivas electorales de la formación son casi inexistentes. Abandonar el barco cuando se hunde siempre está feo.

No sé si Irene Lozano encajará o no en el PSOE, este partido tiene una enorme capacidad para fagocitar a los "independientes". El tiempo dirá.

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