Actualizado 24/03/2007 01:00 CET

Julia Navarro.- Escaño Cero: ¡Menudo cargo!

MADRID, 24 Mar. (OTR/PRESS) -

Ser Fiscal General del Estado en nuestro país es el camino más corto para terminar siendo criticado por la oposición sino por buena parte de la opinión pública. A la Fiscalía General llegan con el prestigio intacto y salen con el prestigio malparado, como si de una maldición se tratase. Hago esta reflexión a propósito de la impopularidad creciente de Cándido Conde Pumpido, sin duda uno de los juristas más prestigiosos de nuestro país, amén de respetado por tirios y troyanos, hasta que se convirtió en Fiscal General.

Ahora mismo Conde Pumpido tiene a la oposición en pie de guerra e irritados a muchos colectivos representativos de la sociedad, y todo porque algunas de sus actuaciones en relación con Batasuna han provocado un profundo y fuerte malestar en amplios sectores de la opinión pública. La decisión de la Fiscalía de retirar los cargos contra Arnaldo Otegi después de que éste se se burlara del tribunal de la Audiencia Nacional que le había citado para que respondiera de un supuesto delito de enaltecimiento del terrorismo, ha provocado una oleada de criticas y animadversión hacia Conde Pumpido que se han visto reflejadas en esa manifestación organizada ante la sede de la Fiscalía General del Estado. En realidad se nos olvida a todos que el Fiscal depende del Gobierno y es éste el que marca su política, y quizá sea la excesiva politización de la Fiscalía lo que lleva a que todos los fiscales generales salgan escaldados del cargo. Está claro que el Gobierno quiere a Otegi en libertad y por tanto el Fiscal no ha hecho otra cosa que cumplir con ese deseo, por más que desde el Gobierno se intente justificar el vodevil de Otegi diciendo que todo la decisión se ha tomado en el ámbito judicial.

Los gobernantes suelen creer que si repiten muchas veces la misma cosa a lo mejor alguien se lo termina creyendo. Así que en realidad los Fiscales Generales que dependen directamente del Gobierno porque así lo dice la ley terminan pagando los platos rotos de esas decisiones gubernamentales, pero lo peor es que como son juristas, ya sean fiscales o magistrados o abogados relevantes, cuando salen de la Fiscalía lo hacen habiéndose dejado jirones de su prestigio.

No diré que me den pena, puesto que el cargo es voluntario y sin duda de relumbrón, pero sí que a veces el papelón que hacen es por encargo. Conde Pumpido no pasa por su mejor momento y es una pena porque ya digo que es un gran profesional de la Justicia.

Julia Navarro.

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OTR Press

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