Luis del Val.- Torturas venezolanas

Publicado 11/10/2019 8:00:51CET

MADRID, 11 Oct. (OTR/PRESS) -

En los regímenes totalitarios los dos aspectos que presentan avances inimaginables son la delación y la tortura.

En la Alemania nazi, por ejemplo, se alcanzó un refinamiento en la tortura que sólo ha sido superado por los yihadistas y, en la guerra civil española, los dos totalitarismos -el de derechas y el de izquierdas- alcanzaron el logro casi insuperable de que un hermano denunciara a otro, o un hijo denunciara a su padre. El término "denunciar", en aquél aquelarre de odios, significaba que al denunciado lo venían a visitar unos ciudadanos disfrazados de falangistas o de republicanos, lo sacaban de su casa, lo metían en una camioneta, y le pegaban unos cuantos tiros hasta matarlo. Hombre, si había tiempo, y por entretenerse, también podían meterlo en una cheka y someterlo a un "hábil interrogatorio", es decir, a una tortura continuada hasta que moría, y el resto viviente era sacado para rematarlo en las afueras del pueblo o la ciudad.

Siguiendo el aprovechamiento que las circunstancias de terror totalitario permiten en Venezuela, cuenta Ángel Expósito, en la COPE, el gran descubrimiento llevado a cabo en la tortura: tómense varios jóvenes de entre 16 y 20 años. Debidamente esposados y desnudos, pónganlos en serie, como si fueran perdices recién cazadas, en decúbito prono. Sobre esos seres humanos se arrojan granos de trigo que caen por la espalda, entre las piernas, o cerca de la cabeza. A continuación suelten dos gallos, que sobre esos cuerpos desnudos pelearán agresivamente para conseguir los granos, sin importarles que yerren en los picotazos y lo que piquen sea carne humana. Añadan un puñado de valientes defensores de la revolución bolivariana, partiéndose de la risa que les produce tan exquisito espectáculo.

Si quieren saber algo más de este ambiente, lean algún libro de Karina Sáenz Borgo. Nació en Caracas en 1982, y ha visto muchas cosas. Lo de los grandes logros de la tortura venezolana, no, porque no ha vuelto desde 2013. Ni siquiera ella se puede imaginar cuán ha avanzado.

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