Fernando Jaúregui.- El fotón envidiable.

Actualizado 09/01/2009 1:00:35 CET
Actualizado 09/01/2009 1:00:35 CET

Fernando Jaúregui.- El fotón envidiable.

MADRID, 9 Ene. (OTR/PRESS) -

Sostengo que, en política, las formas son tan importantes como el fondo. Lo saben bien los políticos más avezados, especialmente en las democracias de larga trayectoria. Lo digo porque la fotografía que ilustraba las portadas de muchos periódicos del mundo en las últimas horas me ha producido, naturalmente, envidia: Obama, el presidente norteamericano que ocupará el lugar del hombre más poderoso del mundo, rodeado, en su futuro despacho de la Casa Blanca, por todos sus antecesores vivos. Y sonrientes.

Naturalmente, ni puedo ni quiero soslayar la comparación. Aquí y ahora, los ex presidentes que podrían ocupar un lugar positivo en la imagen y en la marcha política del país, ni se hablan. Y a duras penas se tratan, cuando se tratan, con sus sucesores en sus propios partidos. Tengo la sensación de que el papel de los ex presidentes debería incorporar más tareas 'institucionales' de las que están desempeñando --qué menos que acudir, aunque sea por cubrir las apariencias, a los actos conmemorativos de la Constitución--, y menos, en cambio, de índole crematístico. Llegar a la jefatura de un gobierno es cuestión, al fin y al cabo, que requiere de la colaboración de los ciudadanos, con su voto, y lo mismo mantenerse en el sillón, que se sustenta, claro, en los Presupuestos Generales del Estado. Lo mismo que el estatus pospresidencial.

Pienso que entre las obligaciones de un presidente saliente se encuentra colaborar al máximo en las tareas de Estado con su sucesor, sea o no correligionario. Y, en el ámbito partidario, se supone que debe ayudar en la medida de lo posible, incluso con su crítica constructiva, al buen gobierno de la formación a cargo de quien le haya sucedido.

¿Es todo ello lo que están haciendo nuestros ex gobernantes Felipe González y José María Aznar? Aquí, la verdad, esa 'photo opportunity' de los ex juntos, sonrientes y presumiblemente colaborando para la mejor andadura de la región, hoy por hoy parece imposible.