Actualizado 02/11/2006 01:00

Pedro Calvo Hernando.- Elecciones Catalanas. Estamos donde estábamos

MADRID 2 Nov. (OTR/PRESS) -

El espectro político resultante de las elecciones catalanas no difiere demasiado del que se produjo hace tres años. CiU se destaca más en el primer lugar, sobre todo por la bajada del PSC, pero a una distancia insalvable de la mayoría absoluta que necesitaría para gobernar en solitario. La fórmula de Gobierno más probable será la reedición del tripartito, ya que la suma de los tres cumple bien la mayoría absoluta, lo que, además, hace muy difícil la gran coalición, que si sería buena para Zapatero, no lo sería para el equilibrio de fuerzas en Cataluña y para la existencia bien clara de las dos grandes alternativas políticas.

Y todo eso sin olvidar que ERC roza mantiene en su mano la otra llave para alcanzar los diputados suficientes para formar con CiU un posible Gobierno nacionalista. Se le dan muchas vueltas al tema y más que se le van a dar, pero la opción del tripartito emerge con la fuerza de la lógica y de la matemática parlamentaria. Lo cual no significaría que la fórmula se repitiese sin importantes cambios que la hicieran mucho menos vulnerable que la salida de las autonómicas de 2003.

Para empezar, la figura de José Montilla en la hipotética presidencia de la Generalitat limaría todas o casi todas las aristas que caracterizaron la presencia de Pasqual Maragall. Y los malos rollos del papel de ERC bajarían de intensidad, porque en las últimas semanas parece haberse dado cuenta de que no puede repetir comportamientos que hicieron tan difícil la travesía del tripartito. Añadiendo que lo que pierden PSC y ERC lo compensa en parte el ascenso de ICV, partido que sale bien parado en comparación con el cuadro de hace tres años.

Por supuesto que hay que contar con las presiones que habrá para facilitar un Gobierno de los dos partidos nacionalistas. Y lo mismo hay que decir de las presiones que se ejercerán sobre el PSC y CiU a favor de la gran coalición entre ambos, que sería algo muy deseable para Zapatero, ya que ello le permitiría gobernar con toda tranquilidad en Madrid. Dirá el lector que tras las elecciones estamos donde estábamos. Pues efectivamente.

Pedro Clavo Hernando.

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