Actualizado 24/05/2008 02:00

Pedro Calvo Hernando.- El partido se despedaza

MADRID 24 May. (OTR/PRESS) -

El gran éxito de la detención de la cúpula de ETA fortalece al Gobierno de Zapatero casi tanto como perjudica a la marcha de la crisis del PP, pues supone un mentís más, y muy importante, a las tesis del sector ultra, que no se cansa de repetir estupideces como la ambigüedad o flojedad del Ejecutivo en cuanto a la política antiterrorista. Pero ese éxito implica al tiempo el asentamiento de Rajoy en su nueva posición de apoyo a esa política del Gobierno, con gran indignación de los ultras, que ha llevado incluso al abandono del partido por otro de sus símbolos, Ortega Lara, que permaneció cruelmente secuestrado por ETA bastante más de un año.

Se ha llegado antes de lo previsto a la convocatoria de manifestaciones contra Rajoy ante la sede de Génova, que se vio obligada a responder con convocatorias a favor. De esta manera se puede abrir un camino de consecuencias ya impredecibles, todo ello apenas a cuatro semanas del congreso de Valencia. Nadie puede creerse ya que a Rajoy le vayan a dejar llegar indemne al congreso o que no le harán la vida imposible si consigue salir elegido allí.

El abandono de María San Gil había marcado el cénit de la crisis, pero a partir de ese momento cualquier cosa puede suceder, como se colige de los contenidos de los medios afines a los ultraconservadores, especialmente en las mañanas de una conocida emisora de radio. Todos conocemos a militantes o votantes del PP que están al borde de un ataque de nervios, contemplando cómo su partido se despedaza sin que nadie pueda hacer nada por evitarlo, mientras que el Gobierno cabalga a sus anchas sin preocuparse por las inexistentes críticas a la crisis económica o a errores tan abultados como el de la total permisividad en el impresentable caso Taguas.

En esta hora amarga, el todavía presidente del PP, Mariano Rajoy, arrastra su desgracia, sin fuerzas y sin norte y sin que nadie sepa si será capaz de resistir más o si arrojará la toalla antes o durante el congreso de Valencia. Y los aznaristas dudan entre lanzar a un personaje como Juan Costa o preparar el regreso del propio Aznar.

Pedro Calvo Hernando.

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