Al margen.- Podemos y "la gente"

Actualizado 06/12/2014 7:45:38 CET

MADRID, 18 Nov. (OTR/PRESS) -

La suma de los ciudadanos da la democracia, la de los súbditos, el reino, y la de la gente, el gentío. Debería tener más cuidado Podemos al emplear éste último término, la gente, para referirse a las personas, cada una de su padre y de su madre, que habitan España, y no porque haya nada particularmente despreciativo en ello, sino porque no se aviene con la necesidad histórica de los españoles por acceder, desde el riguroso respeto del Estado por sus personas, a un estadio superior no sólo en lo económico.

Diríase que Podemos, o sea, Iglesias, Errejón y Monedero, vende sus recetas para salir de la miseria como el antiguo charlatán callejero sus específicos para que crezca el cabello, o sea, a la gente que se agrupa en torno, hipnotizada por el trepidante verbo del vendedor, pero las personas que hacen corro ante el televisor, que es donde salen y desde el que pueden prometer y prometen, lo que no quieren es seguir siendo gente, esa cosa a la que es tan fácil manipular, engañar, seducir, robar, estafar, desahuciar, vacilar y reprimir, cual con "la gente" en España se ha venido haciendo.

La condición a la que aspiran los españoles, descontando aquellos que no aspiran a nada o aspiran a cosas chungas, es, como decía Azaña, la superior de ciudadanos, esto es, de personas que no aspiran tanto a recibir un subsidio como a no tener necesidad, por estar administradas por políticos honrados, instruidos y competentes, de recibir subsidio ninguno. Por lo demás, la gente tal vez necesite un líder carismático, pero los ciudadanos, no, sino un Estado amigo, cuidador, velador, defensor, que haga fuerte la suma de los particulares y amable el nombre de la nación. Las deudas se pagan cuando se puede, y a los detentadores de obscenas riquezas hay que invitarles, amablemente o no, a que devuelvan al común lo que con artes oscuras le han birlado u ocultan en sus asquerosos paraísos fiscales, pero eso no lo puede hacer "la gente", ni ningún líder carismático, ni ningún césar visionario, sino el pueblo que resuelve regirse por sus mejores, por lo mejor de sí.

Toda vez que a Podemos le faltan varios hervores, revise, por favor, esa manera de dirigirse a los españoles que quieren unir a esa condición la superior de ciudadanos.

OTR Press

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