Publicado 30/06/2026 08:01

Rafael Torres.- La nonata moción de Feijóo

MADRID 30 Jun. (OTR/PRESS) -

Feijóo culpa a la falta de "apoyos suficientes" de no poder presentar en el Congreso la moción de censura que le gustaría (ganar) y que, por no presentarla, le trae por el camino de la amargura. Sin embargo, puede que no sea esa falta de "apoyos suficientes" la causa principal de su frustración, sino la vacuidad de la alternativa política que presentaría, de la que no se sabe más allá de lo que uno se pueda imaginar teniendo en cuenta que, como se va viendo en las autonomías que controla, la dicha alternativa es lo que diga Vox.

Si Feijóo y su partido tuvieran un proyecto político sólido, benéfico y seductor que oponer al actual gobierno, no necesitarían otros apoyos que el proyecto mismo, expuesto minuciosamente en la Cámara para conocimiento de la Nación, la que tarde o temprano, a lo más tardar en un año, será la encargada de validarlo o no. Hoy por hoy, su representación parlamentaria no lo valida, y por mucho que corteje a Junts o se invente deprisa y corriendo algún contenido al rupestre "quítate Sánchez, que me pongo yo" que maneja como único argumento político para ponerse él, seguirá sin validarlo.

La corrupción de altos cargos del PSOE y el recorrido judicial que va teniendo justificarían, desde luego, una moción de censura, pero al tener que ser ésta obligatoriamente constructiva, propositiva, ¿qué demonios puede proponer al respecto el líder o sub-líder de un partido que se corrompió hasta las trancas cuando gozó del poder? Podría Feijóo, sí, aludir a los logros sociales de su partido en las regiones que gobierna, pero ¿de qué podría presumir? ¿De su gestión de las residencias de ancianos en Madrid durante la pandemia? ¿De la de Mazón en la catastrófica riada de Valencia? ¿De la gestión de los incendios forestales en Galicia, en Castilla o en León? ¿Del estado de la sanidad en Andalucía?

Lo lleva crudo Feijóo con su nonata moción de censura, y no sólo por carecer de los "apoyos suficientes" para celebrar su epifanía. Muchas son las carencias de este ciudadano que llegó hace cuatro años al PP anunciando que traía otro estilo de hacer política. Ni Casado, gran insultador, llegó a tanto en el terreno del insulto grosero, el único por el que hasta ahora ha transitado. Por lo demás, confunde los sondeos con las urnas, y como no tiene moción, reclama elecciones ya. Luego, si le sonríe el resultado, lo que diga Vox.

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