Rafael Torres.- Rivera o la ansiedad

Publicado 31/05/2018 8:01:36CET

MADRID, (OTR/PRESS)

Rivera se ve de presidente y no concibe que nadie pueda arrebatarle el cargo, siquiera por un año o dos. Pero no es que se vea de presidente del Gobierno en un futuro próximo, sino que se ve ya, de modo que la sabia y sencilla verdad de que al que sabe esperar, la realidad le premia, no va con él. Encima, no sólo esa ansiedad obra contra ese su objetivo presidencial que cree ya técnicamente logrado porque lo ha visto en las entrañas del ave de los sondeos, sino también la fastidiosa circunstancia de que otros se ven como él.

A pocas horas del momento crucial en que los representantes del Pueblo Español han de decidir si éste se sacude el marrón de la derecha cleptocrática, o si, por el contrario, le condenan a seguir padeciéndola en su actual formato, Rivera, que es el partido de Rivera, no vive, no duerme, no come, de la desazón que le entra al ver que la terca realidad no se aviene automáticamente con su visión, con su deseo. Habrá quien perciba en sus últimas ocurrencias para forzarla, eso de que se ponga Jáuregui, o Redondo, o Solana de presidenciable "instrumental" de él, una prueba concluyente de su genialidad maniobrera, pero lo único que hay es ansiedad, ansiedad de tener en sus brazos la vara o el garrote del poder.

Con una izquierda como la que tenemos, un PSOE que no termina de reinventarse, y un Podemos soviético y viejuno pese a sus rastas y sus patadas al diccionario, no es cosa rara que esa mayoría fluctuante que durante el turnismo votaba unas veces al PP y otras al PSOE busque, en estos tiempos convulsos, la querencia de las tablas conservadoras, y de ahí lo que Rivera ve en los higadillos del pájaro, que esa masa ideológicamente imprecisa, pero asustada, va a votarle a él por el hastío ante la mangancia que le ha provocado su antañón rival de la derecha, el PP. La pena, para Rivera, es que lo mismo eso tarda, o no llega.

Rivera, contra toda evidencia racional en el aquí y ahora, se ve de presidente, pero Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Mariano Rajoy, también. Éste último, lamentablemente, es el que se ve más, pues lo es, y, si la moción del PSOE no prospera, es muy probable que lo siga siendo hasta el término de la legislatura. Rivera, que no puede cargarse mucho al PP porque se debe a los mismos votantes, se confunde, de otra parte, al identificar a Sánchez como su principal enemigo, pues éste no es otro que su devastadora ansiedad.

OTR Press

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