Actualizado 26/02/2008 01:00

Ramón Pi.- Desde la libertad.- Juego de niños

MADRID 26 Feb. (OTR/PRESS) -

El vicepresidente Solbes ha anunciado que las familias "en situación difícil puedan ampliar de forma gratuita el plazo de la hipoteca de su vivienda, para ver así reducidas sus cuotas mensuales". Suena bien. Pero antes de eso, así como a media voz, también ha dicho que esa medida "la concretaremos posteriormente con más detalle". Esto quiere decir que ya se concretará lo que significa "situación difícil", quién y cómo determinará eso, o de qué forma será gratuito lo que ahora cuesta unos dineritos en notario, registro, gestoría, etcétera.

No es eso todo: el vicepresidente ha admitido además que todavía no se ha negociado ningún acuerdo ni con los bancos, ni con los notarios, ni con los registradores, ni con los gestores, ni con nadie; con ese lenguaje vago que últimamente tanto cultiva, Solbes ha dicho algo parecido a que a todos esos "operadores", como ahora se dice, "se les pedirá un esfuerzo". Tampoco ha concretado cómo se les pedirá, ni qué clase de esfuerzo será, ni lo que les puede ocurrir si no aceptan hacer el esfuerzo.

Una vez hecha esta primera aproximación, lo que resulta es que el anuncio del señor Solbes ya no suena tan bien. Concretamente suena a improvisación urgente y poco meditada, a compra del voto enmascarada con promesas vagas hechas a un público final indeterminado en términos ambiguos.

¿Es inevitable que ocurran estas cosas? De momento, sí; hacer demagogia no vulnera ninguna ley. Pero aunque la vulnerase, tampoco sería seguro que no pudiera hacerse. Concretamente, dos ilustres estafadores se han librado de ir a la cárcel porque el Tribunal Constitucional se ha sacado de la manga, sin que venga en ninguna parte que tenga atribuciones para ello, una teoría nueva sobre el cómputo del tiempo para la prescripción del cumplimiento de las penas. Y uno piensa que, en caso de que alguna ley prohibiera hacer este tipo de demagogia preelectoral (que ya digo que no la lay de momento), no iba a ser el señor Solbes menos ilustre que esos dos famosos estafadores. En España la ley ya no es igual para todos. Lo de Solbes es un juego de niños al lado de otras cosas que están pasando delante de nuestras propias narices.

Ramón Pi.

Contenido patrocinado

Foto del autor

Julia Navarro

¿Hay alguien ahí?

Foto del autor

Fernando Jáuregui

Vuelve, Yolanda. O mejor, no te vayas demasiado lejos

Foto del autor

Luis Del Val

Se aceptan ruines e indignos

Foto del autor

Francisco Muro de Iscar

Una Administración limpia y que funcione