Publicado 01/11/2020 08:00CET

Victoria Lafora.- Incertezas

MADRID, 1 Nov. (OTR/PRESS) -

Vivir siempre es incierto, pero ahora, en medio de una atroz pandemia y con una clase política mundial que bascula entre el populismo desbocado y el interés electoral, todo se vuelve más confuso e inquietante.

Así, mientras el mundo contiene la respiración ante el resultado de las elecciones en EEUU, que pueden cambiar el mapa geopolítico mundial, se alzan voces expertas que alertan de la posibilidad de que el actual inquilino de la Casa Blanca no asuma los resultados de las urnas y se cree una gravísimo conflicto institucional. Puede ocurrir o no, pero no hay certeza.

Como no la hay sobre lo ocurrido realmente con el vergonzoso "Caso Kitchen": el de la policía política espiando e intentando robar documentos a Luis Bárcenas. La declaración, el viernes, del ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, colmó la paciencia del juez García Castellón al escucharle decir que no sabía nada de nada y, eso sí, exculpar a Rajoy y a Cospedal. Pero, si se entero por la prensa ¿Cómo puede exculpar a nadie? ¿Y de qué?

Algunos dirigentes del PP muestran su tranquilidad ante el convencimiento de que el ex tesorero, ahora en prisión, ya no tiene más documentos inculpatorios contra el anterior Gobierno de Mariano Rajoy. Tal vez no recuerden que todavía queda pendiente el juicio por los llamados "papeles de Bárcenas", en los que daba cuenta de los sobresueldos que cobraba en negro la anterior cúpula del PP. Y que el propio Bárcenas aseguró que callaría siempre que no se tocara a su mujer. Ahora, el juzgado le ha dado una semana de plazo para ingresar en prisión. ¿De verdad no están preocupados?

Y el tema más grave, el de la pandemia. Europa, colapsada de contagios, cierra ciudades, confina otra vez a la población, con la presunción de "querer salvar la Navidad". Falsas expectativas que nadie, ni los epidemiólogos más ilustres, pueden confirmar. No se puede decir al mismo tiempo, como ha hecho el ministro Illa --abandonado a su suerte por un Sánchez muy atareado-- que "no va a ser necesario llegar a los confinamientos domiciliarios", mientras el Ejecutivo prepara una norma que permita a las Comunidades Autónomas volver a mandar a los ciudadanos a sus casas.

Por no hablar de las incongruencias de la presidenta madrileña que no sabe si cerrar o abrir, o hacer las dos cosas al mismo tiempo. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, encargados de los controles de salidas y llegadas, van a tener que pedir un plus para comprar ansiolíticos.

Como el objetivo de los dirigentes políticos es no alarmar, porque eso resta muchos votos, se pone el cebo de la Navidad. Incluso el alcalde de Madrid ha destinado una partida de tres millones de euros para la iluminación de las calles. Puede que esas luces de colores, vistas a través de los cristales, levanten el ánimo de algunos. Pero, esos millones, destinados a paliar las colas de los que necesitan alimentos, hubieran resultados más útiles, más solidarios y más cristianos.