Publicado 29/09/2016 13:53

Tribuna.- Gretel Ledo.- ¿Hacia dónde corres?

Gretel Ledo
GRETEL LEDO

MADRID 29 Sep. (OTR/PRESS) -

Redes invisibles atraviesan las fibras más intimas de nuestro intelecto. Ingresan por la vista, el oído y la percepción que despierta en nosotros el mundo que nos rodea. Los sentidos han sido colonizados por las nuevas tendencias y hemos perdido la autonomía que nos otorga la elección. Es que no existe libertad cuando se nos representa como dado aquel patrón social que nos indica sutilmente cómo movernos en la sociedad de la información y del consumo estereotipado y amorfo.

Se está dentro o fuera. Conectado o relegado para aquél que aún libra una batalla interior por ser "distinto".

Es el afán del aquí y ahora el que corrompe nuestra psiquis gestando mecánicamente la necesidad de hacer público lo privado. Mostrar-mostrarse se ha convertido en un ley-motiv que hoy por hoy reclama para sí uso del tiempo.

¿Se comunica lo que se hace o se hace para comunicar? ¿Hay algo para comunicar o afán por "no perder visibilidad" en un mundo digital que tiende a cosificar singularidades?

Los minutos pasan, los segundos vuelan y los días no se cuentan. La monotonía de la rutina tienta y desafía a los suspiros de nuestra alma. Se trata de los anhelos. De los sueños que se sueñan y metas que se abrazan.

"Porque yo se muy bien los planes que tengo para ustedes* planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza" (Jeremías 29:11)

Vivir sin propósito es transitar un largo camino que se asemeja a un túnel conectado a la salida sólo que se carece de brújula para llegar a destino.

El propósito es todo aquello que nos potencia y motiva a lanzarnos día a día tras los anhelos de nuestro corazón.

El mayor de los desafíos es descubrirse a uno mismo. Desde antes de la fundación del mundo Dios nos escogió. Imprimió en cada uno dones, talentos, cualidades únicas y singulares. Somos administradores de esa gracia divina y, está en nosotros, a partir del libre albedrío que nos ha sido conferido, cuidar de esos regalos, hacerlos florecer y con ello sentir la plenitud que sólo otorga el conocimiento del propósito en la vida.

La vida se enfoca a partir de conocer el propósito que permite redireccionar esfuerzos y energías no hacia lo urgente sino lo importante.

La efectividad está ligada a nuestra capacidad de ser selectivo. Afectamos gran parte del día a las obligaciones: trabajo-estudio. El resto de la agenda bajo el afán de "cubrir espacios" lo ocupamos en nimiedades pasajeras.

La distracción sin propósito consume un tiempo irrecuperable. El propósito es la llave del entusiasmo y conocerlo estimula nuestras vidas. Su ausencia es sinónimo de vacío e indefiniciones.

"Aquellos que queremos todo lo que Dios tiene, mantengámonos enfocados en la meta" (Filipenses 3:15)

¿Qué hacemos con nuestra vida, dones, talentos? ¿En qué invertimos nuestro tiempo? Emprender es parte de lanzarse a lo desconocido, aquello que escapa al control y se presenta como desafío nuevo. La juventud es una decisión. Se es joven en la disposición para correr riesgos, iniciar proyectos, emprendimientos.

Recuerda, eres único e irrepetible. Nadie mas que tú cumplirá el propósito que Dios trazó para ti desde antes de la fundación de este mundo. Que cada día te encuentre un centímetro más cerca de tu sueño.

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