Actualizado 04/05/2017 11:13 CET

El Círculo, una película que aspira a 'thriller' futurista y se queda en el soso reflejo de nuestro día a día

El Círculo
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   MADRID, 4 May. (EDIZIONES/Portaltic) -

   ¿No habéis tenido en algún momento la sensación que lo que está ocurriendo ya lo vivisteis antes? Esa es la impresión que se te queda cuando sales de ver la película de 'El Círculo' ('The Circle'). Un filme que aspira a entrar en la categoría de 'thriller' futurista y se queda en un simple reflejo de situaciones que a quienes estamos vinculados al mundo de las nuevas tecnologías (es decir, la mayor parte de la sociedad) no nos pilla por sorpresa.

   La película --adaptación de la novela de Dave Eggers, dirigida por James Ponsoldt-- es entretenida, pero resulta demasiado previsible. No hay ningún giro argumental que nos deje con la boca abierta y, como decíamos antes, los intentos por introducirnos en una sociedad hiperconectada con toques futuristas no hacen más que llevarnos a situaciones de nuestro día a día con mucho menos 'glamour'. Después analizaremos esto con más detalle.

   Mae Holland (Emma Watson), una joven que consigue su primer gran trabajo en esta prestigiosa empresa, y Eamon Bailey (Tom Hanks), en el papel del gurú tecnológico, líder del Círculo, rinden al nivel que se espera de ellos. Sin embargo, otros personajes como John Boyega (otro de los grandes reclamos del reparto), Karen Gillan o Bill Paxton quedan muy limitados por el guión.

   El Círculo viene a ser una mezcla de grandes compañías como Facebook o Google, con una estética muy marcada que nos recuerda a Apple. De hecho, las instalaciones de esta empresa ficticia se parecen mucho al Apple Park que ideó el propio Steve Jobs y que los de Cupertino van a poner en marcha este mismo año --con 12.000 empleados-- en el Valle de Santa Clara, en el estado de California.

   El día a día en el campus y cómo Mae Holland va integrándose en este nuevo ambiente --alejándose del pueblo, de su familia y de sus amistades más arraigadas-- marcan el argumento de la película. En este contexto es cuando el espectador empieza a hacerse preguntas sobre el impacto que las nuevas tecnologías y el grado de dependencia de Internet y las redes sociales. 'El Círculo' va a conseguir que salgamos del cine haciéndonos preguntas y debatiendo sobre estas cuestiones, algo que sin duda es uno de los puntos fuertes de la película.

   ¿Cuáles serán esos temas de discusión? El filme plantea debates en torno a la seguridad y la privacidad, en la que esta gran empresa juega el papel del Estado omnipresente e invasivo, que se apoya en axiomas como 'Los secretos son mentiras' o 'Si supierais que os observan, ¿os portaríais mejor que si estuvierais solos?'. De la misma forma, genera dudas en torno sobre los límites del conocimiento, la transparencia o la recolección de datos: 'Saber es bueno. Pero saberlo todo es mejor', repite Eamon Bailey en sus discursos inspiracionales.

   

ASÍ ES NUESTRO 'CÍRCULO'

   Como ocurre en el caso del campus en el que se desarrolla la mayor parte de la película, y que no es más que un reflejo de las instalaciones que puedes encontrar en Silicon Valley, la mayor parte de las cosas que se plantean como 'futuribles' son situaciones que nos trasladas a nuestro presente, lo que hace que de alguna manera nos quedemos a medias. En este caso, el hecho de que la realidad supere a la ficción resulta contraproducente.

   Todo empieza con una cámara diminuta que se supone que va a revolucionar el mundo al grabar en directo (las 24 horas del día) lo que ocurre a nuestro alrededor. En el Círculo se echarían las manos a la cabeza viendo lo que ya ha conseguido Google Maps en este campo, por no hablar de las cámaras espías que se encajan en un botón de la camisa o los dispositivos que graban en 360 grados y caben en la palma de la mano.

   Estas pequeñas cámaras que distribuye la empresa de Eamon Bailey también van a permitir a Mae Holland retransmitir toda su vida, desde que se despierta hasta que se acuesta, con millones de personas pendientes de lo que hace en todo momento. Pero, ¿no es eso precisamente de lo que viven los youtubers o las influencers con sus Stories de Instagram?. No olvidemos que en los videos en directos de Facebook se han compartido violaciones, palizas o asesinatos, entre otros muchos contenidos. Lo dicho, nada nuevo.

   También surge un debate en la película en torno a la democracia y se plantea la posibilidad de que la gente tenga que estar registrada en el Círculo para votar, algo en lo que viene trabajando Facebook desde 2012, con una aplicación que permitía a los ciudadanos de Estados Unidos formalizar su registro para las elecciones presidenciales a través de la red social. A esto se sumaron después botones específicos como el de 'Voy a votar'.

   Por último, e intentando no hacer ningún tipo de 'spoiler' (difícil cuando todo lo que plantea la película lo has leído en Internet), se plantea un futuro 'apocalíptico' en el que grandes megaordenadores controlados por el Círculo almacenarán de forma secreta los datos de todos sus usuarios. Si habéis leído quince minutos sobre el Big Data, sus aplicaciones y lo que hacen determinadas empresas o (sobre todo) gobiernos con esos datos, no creo que os pille por sorpresa.

   En definitiva, 'El Círculo' es una película entretenida, que va a provocar que hablemos sobre el uso que hacemos de las redes sociales y sobre la forma en la que nos implicamos en nuestros trabajos, dentro de una sociedad hiperconectada. Sin embargo, para convertirse en una película notable tendría que haberse estrenado veinte años antes. Es como si George Orwell hubiese escrito '1984' en 1983. Esa es la sensación que deja.