Archivo - Una bandera de Francia. - Lorena Sopêna - Europa Press - Archivo
MADRID, 13 Abr. (Portaltic/EP) -
El gobierno francés, a través de la Dirección Interministerial de lo Digital (DINUM), ha anunciado que dejará de trabajar con Windows y migrará a los sistemas operativos de código abierto de Linux como parte de su objetivo de reducir la dependencia de empresas extraeuropeas.
La DINUM organizó el pasado 8 de abril un seminario interministerial para tratar la necesidad de reducir la dependencia digital respecto a fuentes extracomunitarias y de acelerar la estrategia francesa y europea para la soberanía digital.
Tras su celebración, se han anunciado varias medidas concretas, que incluyen la decisión de abandonar el sistema operativo Windows en los dispositivos gubernamentales, y de apostar por los sistemas de código abierto de Linux, como se recoge en un comunicado.
El fin es reducir su dependencia de las herramientas estadounidenses (Windows pertenece a Microsoft) y recuperar el control de su "destino digital", como ha señalado el ministro de Acción y Cuentas Públicas, David Amiel.
"Ya no podemos aceptar que nuestros datos, nuestra infraestructura y nuestras decisiones estratégicas dependan de soluciones cuyas reglas, precios, evolución y riesgos no controlamos", ha añadido.
Por su parte, la ministra de Inteligencia Artificial y Tecnología Digital, Anne Le Hénanff, ha incidido en la importancia de lanzar un mensaje claro de "recuperar el control sobre sus decisiones tecnológicas en aras de su soberanía digital".
En el marco de estas políticas, la Caisse Nationale d'Assurance Maladie (CNAM) anunció la migración de sus 8.000 empleados a herramientas de la plataforma digital interministerial (Tchap, Visio y FranceTransfert para la transferencia de documentos). Además, el gobierno ha indicado que la plataforma de datos sanitarios migrará a una solución fiable a finales de 2026.
De cara a próximas medidas, la DINUM coordinará una estrategia interministerial para reducir la dependencia de empresas extraeuropeas, en la que cada ministerio deberá presentar su propio plan antes de otoño, centrándose en áreas como inteligencia artificial (IA), antivirus, bases de datos o equipos de red.
La medida se engloba en el propósito de la Unión Europea por avanzar hacia su soberanía digital tras la "hostilidad" de la administración del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia la UE, así como su "estrecho vínculo" con empresas tecnológicas como Microsoft.