ZARAGOZA 30 Mar. (EUROPA PRESS) -
El 64 por ciento de los profesionales médicos sufre insultos y amenazas durante el ejercicio de su profesión, según se ha puesto de manifiesto en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Zaragoza, titulado 'Análisis de la Violencia', que aparece publicado en el último número de 'International Journal of Occupational and Environmental Health'.
Este estudio, realizado en 2005, proporcionó los primeros resultados un año después. Ahora, el artículo recién publicado aborda las diferencias según los tipos de centros, áreas y profesiones, y da a conocer la incidencia real de este problema en España.
El trabajo, realizado durante el año 2005 en tres hospitales y 22 centros de atención primaria de áreas rurales y urbanas de Aragón y de Castilla-La Mancha, analiza las experiencias de agresión e identifica las variables implicadas, su distribución por servicios, profesión, edad y género, así como la posible asociación entre el número y gravedad de incidentes y los problemas de salud psicológica.
De los 1.845 participantes en la investigación, un 64,2 por ciento eran mujeres y un 35,8 por ciento hombres, y la media de edad fue de 42,8 años.
La proporción por profesiones fue del 33,5 por ciento de médicos; el 47,5 por ciento de profesionales de enfermería; el 7,9 por ciento de personal de administración; el 1,7 por ciento de directivos; el 2,8 por ciento de celadores y un 6,6 por ciento de personal técnico y otras profesiones.
El autor principal del estudio es Santiago Gascón, quien lo ha realizado junto con la profesora Begoña Martínez-Jarreta y otros investigadores de la Universidad de Zaragoza.
VIOLENCIA MENOS GRAVE
El trabajo pone de manifiesto que existe una violencia menos grave, insidiosa y continua de agresiones físicas, de comportamientos amenazantes y de agresiones verbales que no se denuncian por considerarse de menor importancia, pero que pueden perjudicar la salud de los profesionales y la calidad asistencial.
Así, los resultados muestran que un 11 por ciento de los profesionales ha sido víctima de agresiones físicas y un cinco por ciento las ha sufrido en más de una ocasión, mientras que un 64 por ciento han sido objeto de comportamiento amenazante, coacciones o insultos.
Asimismo, un 34,4 por ciento han sufrido amenazas y coacciones al menos en una ocasión y un 23,8 por ciento reiteradas veces. Además, un 36,6 por ciento ha sufrido insultos, al menos, en una ocasión.
Las cifras son superiores en los grandes hospitales que en los centros pequeños, y alcanzan valores muy elevados en servicios como Urgencias y Psiquiatría. Según Gascón, "los datos muestran la verdadera dimensión de una violencia que está infradenunciada".
POR LOS PACIENTES
El estudio revela que en un 85 por ciento de los casos las agresiones son perpetradas por los propios pacientes. Este porcentaje es más bajo en el servicio de Urgencias, donde un 27,3 por ciento de los agresores resultan ser los acompañantes del paciente.
En un 21 por ciento los agresores están afectados por un trastorno psíquico o deterioro cognitivo y en un 5,7 por ciento bajo los efectos de alcohol o de drogas.
El motivo de agresión más frecuente se relaciona con el tiempo de espera (58 por ciento), seguido de discordancias en la concesión de la baja (15 por ciento) o en la prescripción de medicamentos (10 por ciento).
Pero los datos contrastan con el hecho de que sólo ocho profesionales de este estudio denunciaran la agresión sufrida --todas lesiones físicas graves--, mientras que no hubo ninguna denuncia por episodios de amenazas o insultos.
El investigador zaragozano Santiago Gascón ha comentado que teniendo en cuenta que la proporción de mujeres en el medio sanitario suele superar el 60 por ciento, "no se observó relación entre las agresiones físicas y el hecho de que el agredido fuera hombre o mujer; pero sí para la variable de amenazas, con un claro predominio de víctimas de sexo masculino y de mayor grado jerárquico".
Tanto la violencia física, como la violencia psicológica, muestran un idéntico impacto negativo en términos de insatisfacción laboral. El apoyo percibido es una variable protectora del efecto psíquico de las agresiones, de modo que quienes no se sienten apoyados por la administración muestran peor pronóstico tras los episodios violentos.
Gascón ha precisado al respecto que los profesionales se quejan de que en la legislación de las distintas Comunidades autónomas no se dedique la misma atención a los derechos del profesional que a los derechos del paciente y que, entre las obligaciones de éste, figure que debe mostrar respeto hacia las instalaciones y objetos de los centros, sin que se dedique ni una línea a observar respeto a la dignidad de quien le atiende.