MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -
El cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio María Rouco Varela, ha animado a afianzar la vocación educativa y a evangelizar en la escuela ante un "creciente individualismo y relativismo moral", en una carta pastoral hecha pública con motivo de la celebración, este sábado, de la XXVI Jornada de Enseñanza.
En este sentido, el cardenal explica que este encuentro, bajo el lema '¡Son el futuro! Evangelizar en la escuela', ofrece además de "una nueva ocasión para asegurar la vocación educativa", que se debe ejercer "con la responsabilidad propia del cristiano", una oportunidad para que todos los profesores que trabajan "a favor de una renovada presencia de la Iglesia, Madre y Maestra", compartan su experiencia.
Según el arzobispo de Madrid, el lema escogido para este año insiste en tener presente a los jóvenes, que son "verdadera esperanza del mundo y de la Iglesia". "Nadie como los jóvenes para mostrar, cuando viven con coherencia su fe, el dinamismo de la Iglesia y la atractiva vigencia del mensaje cristiano", asegura.
No obstante, en la carta admite que en la sociedad actual existe una "falta de puntos de referencia compartidos" así como un "creciente individualismo y relativismo moral", ante los cuales, a su juicio, se debe promover "con creatividad y audacia" modos de vivir "la firmeza del testimonio cristiano, respondiendo a las objeciones teóricas nacidas de algunos esquemas de pensamiento opuestos a los principios evangélicos".
El cualquier caso, el cardenal atribuye las "mayores responsabilidades" de educación a la familia como "el medio natural y afectivo". Sin embargo, considera que por sí sola, es "incapaz" de ofrecer al niño y al joven toda la ayuda que necesita en su proceso educativo y, por ello, subraya el papel de la escuela donde los jóvenes "se preparan para abrirse a la realidad y formarse como personas y así poder aportar su contribución al bien de la comunidad".
EDUCACIÓN AL SERVICIO DEL PURO PROGRESO ECONÓMICO
Sin embargo, destaca que en la actualidad se rechaza aceptar "la visión trascendente del hombre", declarándole "soberano de sí mismo, principio y fin inmanente de su existencia y fuente única de las normas éticas que han de regir su conducta privada y pública" y, como consecuencia, "se pierde el valor de la libertad responsable como su objetivo pedagógico primero" y orientando la educación "al servicio del puro progreso económico".
Para el cardenal Rouco, los dos ámbitos en los que la Iglesia está presente en el ámbito educativo, son: la escuela católica y la enseñanza religiosa en los centros de iniciativa estatal. No obstante, afirma que el objetivo de la materia de Religión no puede reducirse a una información aséptica sobre el hecho religioso.
En todo caso, puntualiza que ni la escuela católica ni la enseñanza religiosa escolar son "privilegios que se otorgan a la Iglesia por parte del Estado", pues, según indica, a éste "no le corresponde imponer un determinado modelo educativo para todos sino garantizar a las familias y a las instituciones sociales un marco de libertad que les permita elegir el tipo de educación que desean".