Archivo - Emisiones de gases de efecto invernadero - GOBIERNO DE ARAGÓN - Archivo
BRUSELAS, 29 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Comisión Europea ha reclamado este jueves una respuesta más rápida y decidida por parte de los Estados miembro para que la UE pueda cumplir sus objetivos de reducción de la contaminación de aquí a 2030.
Así lo ha señalado el Ejecutivo comunitario en su revisión de mitad de período del Plan de Acción hacia la Contaminación Cero, en la que ha hecho balance de los avances logrados desde su lanzamiento.
El informe concluye que gran parte de la legislación prevista ya está en marcha, pero advierte de que los esfuerzos actuales no serán suficientes si los países no refuerzan la aplicación efectiva de las normas y actuan "con rapidez y determinación".
El documento subraya también que la lucha contra la contaminación no se limita a una cuestión ambiental, sino que constituye también un reto de salud pública, al influir, según indica, directamente en el bienestar de la población y en la calidad de vida en toda la Unión Europea.
Además, la Comisión apunta que avanzar en la reducción de contaminantes puede tener efectos económicos y sociales positivos, generando ventajas para empresas, ciudades y regiones mediante entornos más saludables y sostenibles.
Desde 2021, la UE ha reforzado varias de sus principales directivas en este ámbito, como la Directiva Marco del Agua, la Directiva sobre Emisiones Industriales o la Directiva sobre Calidad del Aire Ambiente, con el objetivo de avanzar en la reducción de contaminantes.
Bruselas también ha anunciado nuevas iniciativas vinculadas a la resiliencia del agua, la protección de los océanos, la agricultura, la industria química y la bioeconomía, que forman parte de su hoja de ruta para alcanzar el objetivo de contaminación cero.
IMPACTO DE LOS PFAS
En paralelo, la Comisión ha publicado también un estudio sobre los costes sociales de la contaminación por PFAS, las denominadas "sustancias químicas permanentes", en el que estima que, si los niveles actuales se mantienen en Europa hasta 2050 sin nuevas medidas regulatorias, el coste podría alcanzar unos 440.000 millones de euros.
El informe destaca también que reducir las emisiones de PFAS en origen sería la opción más rentable: actuar antes de 2040 permitiría ahorrar 110.000 millones de euros, mientras que limitarse a tratar el agua contaminada podría costar más de 1 billón de euros.
Bruselas recuerda que ya ha dado pasos para controlar los riesgos de exposición a estas sustancias, incluidas prohibiciones de los compuestos más dañinos, y que, con la revisión de la Directiva sobre Agua Potable, todos los Estados miembro deben vigilar sus niveles en el agua de consumo para garantizar el cumplimiento de los nuevos valores límite europeos.
Asimismo, señala, la Agencia Europea de Sustancias Químicas está evaluando una propuesta de restricción universal de los PFAS, en un debate que seguirá abierto en el marco de las políticas comunitarias sobre contaminación y salud pública.