Idean una política que podría impedir que los combustibles fósiles causen el calentamiento global en una generación

Archivo - Equinor's Storre, plataforma petrolera en el Mar de Noruega, con otras plataformas petroleras visibles en el horizonte
Archivo - Equinor's Storre, plataforma petrolera en el Mar de Noruega, con otras plataformas petroleras visibles en el horizonte - EQUINOR-BO B. RANDULFF & EVEN KLEPPA - Archivo
Europa Press Sociedad
Publicado: martes, 26 octubre 2021 17:01

   MADRID, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio pionero de las universidades británicas de Oxford y Edimburgo, publicado en la revista internacional de energía 'Joule', explora las implicaciones económicas de la imposición de una obligación de devolución de carbono a la industria mundial de los combustibles fósiles, y muestra que proporciona una ruta asequible y de bajo riesgo hacia las emisiones netas cero, especialmente si se complementa con medidas convencionales para reducir la demanda de combustibles fósiles a corto plazo.

   La idea que proponen sería una sola política de Obligación de Retorno de Carbono, impuesta a una sola industria, que, si se aplicara de forma coherente, dejaría de provocar el calentamiento global con los combustibles fósiles en una generación, aseguran.

   Para ello, se exigiría a los extractores e importadores de combustibles fósiles que eliminen de forma segura y permanente una fracción creciente del CO2 que generan, y que esa fracción aumente hasta el 100 por cien en el año de cero neto. Es fundamental que esto incluya el dióxido de carbono generado por los productos que venden, precisan.

   El investigador de Oxford Stuart Jenkins, autor principal del estudio, explica que, "a pesar de que se percibe el alto coste de la captura y el almacenamiento de dióxido de carbono, se demuestra así que el coste para la economía mundial de una obligación de recuperación de carbono, incluso si se traslada por completo a los consumidores de combustibles fósiles, no es mayor que el coste de la mitigación en escenarios convencionales que cumplen objetivos similares impulsados por un precio global del carbono".

   Por su parte, el profesor Stuart Haszeldine, de la Universidad de Edimburgo, coautor del informe, subraya que "la inversión en la captura y el almacenamiento geológico de dióxido de carbono ha dependido, hasta la fecha, de las subvenciones estatales, y ha estado siempre muy por debajo de lo que se necesita para cumplir los objetivos climáticos de París. La Recuperación de Carbono proporciona a la propia industria de los combustibles fósiles el incentivo más fuerte posible para enmendar la situación: la supervivencia", añade.

   Igualmente, el profesor de Oxford Myles Allen, otro de los coautores, añade que "La política climática ha descartado sistemáticamente el Carbon Takeback por considerarlo mucho más caro y arriesgado que la alternativa de reducir el consumo cambiando el comportamiento de los consumidores o mediante un precio global del carbono, pero estas opciones no están exentas de riesgos".

   "Llegar al cero neto significa que los precios del carbono aumenten hasta los 1.000 dólares por tonelada de CO2 (unos 860 euros) en 2050: 100 veces más que la subida que provocaron los chalecos amarillos", apunta.

   Finalmente, Margriet Kuijper, experta independiente en captura y almacenamiento de carbono que revisó el trabajo, apostilla que "una política de recuperación de carbono como la que se propone en este documento proporcionará una red de seguridad para garantizar que alcancemos las emisiones netas cero incluso si no conseguimos reducir el uso de combustibles fósiles con la suficiente rapidez".

   Según resalta, "amplía la responsabilidad de los productores para que se hagan cargo de los residuos generados por el uso de sus productos. El que contamina paga para limpiar. Y los costes están incluidos en el precio del producto. Como debe ser", asevera.

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