Incendio - Mateo Lanzuela - Europa Press
MADRID 23 Jul. (EUROPA PRESS) -
WWF España, ante la gravedad y simultaneidad de los incendios forestales que están afectando este verano a distintas comunidades autónomas, ha reclamado al Gobierno y al conjunto de los partidos políticos que "superen sus diferencias y transformen el consenso verbal", para pasar a la acción a través de un acuerdo estatal que permita adaptar el territorio al contexto climático actual y reducir el riesgo de incendios extremos.
Los incendios han quemado ya 108.000 hectáreas en España, cuatro veces más de la superficie calcinada en la misma época de 2025, según datos aportados por la Ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen.
En 2026 se han originado ya 29 grandes incendios forestales, es decir, siniestros que han afectado a más de 500 hectáreas, cuando todavía queda la última semana de julio y todo el mes de agosto, tradicionalmente uno de los periodos de mayor riesgo.
"Este último dato es aún más preocupante, ya que, según las estadísticas, España registra de media 23 grandes incendios forestales al año", asegura WWF, que insiste en que los incendios forestales actuales, "cada vez más severos, extensos, difíciles de controlar y en menor intervalo de tiempo, ponen de manifiesto los límites de un modelo de lucha contra el fuego obsoleto, enfocado en la extinción y no en la prevención".
La organización ambiental incide en que, "aunque los operativos de extinción son altamente eficaces - el 68% de los incendios se ha controlado antes de que afectara a una hectárea -, se sigue concentrando la mayor parte de los recursos (78%) en apagar las llamas una vez iniciada la emergencia y no en la prevención para evitarlos (12%).
Además, la mayoría de las comunidades autónomas gestiona cada año entre el 0,3% y el 0,7% de su superficie forestal, por debajo de la escala necesaria para producir cambios apreciables en el comportamiento de los grandes incendios.
La organización afirma que "los grandes incendios no responden a una única causa", sino que "son el resultado de una combinación explosiva entre la crisis climática, el abandono del territorio, la acumulación y continuidad de la vegetación y la expansión de urbanizaciones y núcleos rurales en contacto directo con la vegetación forestal, con importantes carencias de planificación y autoprotección".
En paralelo, añade que "las temperaturas extremas, las sequías prolongadas y las olas de calor cada vez más frecuentes secan la vegetación y amplían los periodos de riesgo".
Al mismo tiempo, apunta que la desaparición de cultivos tradicionales, pastos, ganadería extensiva y aprovechamientos forestales "han transformado antiguos mosaicos agroforestales en paisajes continuos y altamente inflamables".
"La simultaneidad agrava todavía más el problema. Cuando se producen varios grandes incendios forestales al mismo tiempo, los medios deben repartirse entre distintos territorios, se complican las evacuaciones y disminuyen las posibilidades de controlar los incendios durante sus primeras fases", alerta.
El resultado, indica la organización, es que un incendio forestal "puede convertirse rápidamente en una emergencia de protección civil en la que se debe priorizar la defensa de personas y viviendas, por lo que se reduce la capacidad de los operativos para actuar sobre el frente del fuego".
WWF advierte de que la campaña "todavía no ha alcanzado su periodo tradicionalmente más crítico". Por ello, recalca que la prioridad inmediata "debe ser proteger a las personas, seguir las indicaciones de los servicios de emergencia y garantizar la máxima cooperación entre administraciones".
Sin embargo, la organización insiste en que, una vez apagadas las llamas, el debate político "no puede volver a aplazarse hasta la siguiente emergencia".