Archivo - Decenas de personas durante una manifestación para denunciar la sequía, a 19 de abril de 2024, en Madrid (España). - Jesús Hellín - Europa Press - Archivo
MADRID, 8 Nov. (EUROPA PRESS) -
Amnistía Internacional ha reclamado a los gobiernos que acudirán a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31 o Cumbre del Clima) de Antalya (Turquía) una eliminación "completa, rápida, justa y financiada" de los combustibles fósiles y medidas para impedir que los intereses del sector condicionen las negociaciones.
La organización ha situado estas demandas en el contexto de la última evaluación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que, según ha señalado, advierte de que el mundo va camino de rebasar el límite de 1,5°C de calentamiento global. Por ello, reclama medidas para limitar la magnitud y duración de ese rebasamiento y proteger a la población de daños climáticos cada vez más graves.
Además, ha recordado que, según ha aclarado la Corte Internacional de Justicia (CIJ), los Estados tienen obligaciones en virtud del derecho internacional de prevenir daños climáticos significativos, regular las actividades que contribuyen al cambio climático y cooperar para proteger a las generaciones presentes y futuras.
A su juicio, la electrificación debe apoyarse cada vez más en las energías renovables y proteger a los trabajadores, los pueblos indígenas y las comunidades en primera línea de la crisis climática, "sin reproducir los abusos existentes ni crear más demanda de combustibles fósiles, aunque ésta proceda de centros de datos de inteligencia artificial (IA)".
Por otro lado, la ONG ha pedido aumentar la financiación climática mediante subvenciones y garantizar que los derechos humanos y las comunidades afectadas ocupen el centro de las decisiones. En concreto, considera que los países de ingresos altos "con mayor responsabilidad histórica" en las emisiones de gases de efecto invernadero deben aumentar de forma considerable sus aportaciones.
Para ello, propone subir los impuestos a los supermillonarios, a las empresas de combustibles fósiles y a quienes las respaldan económicamente. "Esta financiación es fundamental para que los países de ingresos bajos puedan recortar emisiones, adaptarse, emprender transiciones justas y hacer frente a los daños y pérdidas, lo que incluye garantizar reparaciones climáticas", ha señalado.
UN MECANISMO DE BELÉM-ANTALYA SÓLIDO
Entre sus propuestas concretas, la ONG reclama un Mecanismo de Belém-Antalya para la Transición Justa sólido, que garantice el respeto de los derechos humanos y apoye transiciones justas, así como la aplicación del Plan de Acción sobre Género con directrices para proteger a las defensoras del medioambiente. También pide que el segundo Balance Mundial se base en los derechos humanos y se configure con la participación de las comunidades afectadas, incluso mediante asambleas populares globales.
Asimismo, exige incorporar las pérdidas y los daños a la agenda negociadora, garantizar una reposición "adecuada" del Fondo de Respuesta a las Pérdidas y los Daños e incrementar la financiación climática mediante negociaciones formales en el marco del Programa de Trabajo sobre Financiación Climática.
En especial, pone el foco en el cumplimiento del artículo 9.1 del Acuerdo de París, que establece que los países desarrollados deben proporcionar recursos financieros para ayudar a los países en desarrollo en sus acciones de mitigación y adaptación al cambio climático. Por último, insta a iniciar una reforma de la gobernanza climática de la ONU.
La directora del Programa de Justicia Climática, Económica y Social y Rendición de Cuentas de las Empresas de Amnistía Internacional, Marta Schaaf, ha recalcado que al mundo "no le faltan advertencias climáticas", sino que empiezan a faltarle "excusas".
"Tras más de 30 años de negociaciones climáticas, los gobiernos ya no pueden ampararse en promesas de medidas futuras ni evitar enfrentarse a sus aliados del sector de los combustibles fósiles. La crisis climática no se debe a una falta de conocimiento, sino a la ausencia de valentía política. Ya es hora de acabar con el dominio absoluto del poder empresarial sobre la toma de decisiones políticas y poner punto final a la era de los combustibles fósiles antes de que ésta nos aniquile", ha afirmado.
"UNA PRUEBA CRÍTICA DE LIDERAZGO"
En cuanto a Turquía y Australia, responsables de acoger la cumbre y liderar las negociaciones, respectivamente, Amnistía Internacional ha incidido en que ambos se enfrentan a "una prueba crítica de liderazgo". Según la organización, Turquía mantiene una fuerte dependencia del carbón y planes para expandir la producción de gas natural, mientras que Australia es uno de los principales exportadores mundiales de carbón y gas natural licuado.
En este sentido, Schaaf ha señalado que estas dos naciones "no pueden reclamar liderazgo climático mientras abocan al mundo a vivir varias décadas más dependiendo de los combustibles fósiles". "El liderazgo implica acelerar el fin de los combustibles fósiles, no buscar nuevas formas de prolongar su uso", ha recalcado.
Asimismo, la ONG ha hecho hincapié en que Turquía debe garantizar que todos los asistentes a la Cumbre del Clima puedan participar en ella "de forma libre y segura, sin discriminación, intimidación ni represalias".
"La COP31 debe continuar abierta al escrutinio público, la protesta pacífica y la disidencia, y las comunidades afectadas deben poder configurar las decisiones sobre su futuro sin miedo a represalias", ha incidido la organización.