Zona del accidente en Urda (Toledo) - JUANMA JIMENEZ - EUROPA PRESS
MADRID, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -
La intervención psicológica va mucho más allá de las primeras horas de urgencia tras un suceso como el accidente de tren ocurrido este miércoles en Urda (Toledo), que deja ya 68 fallecidos y 15 heridos muy graves, según el coordinador académico del máster en Intervención Psicológica en Crisis, Emergencias y Catástrofes de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Carlos de Andrés Gómez.
Garantizar información veraz en espacios privados para las familias, mantener un seguimiento a medio y largo plazo y proteger la salud mental de los propios equipos de emergencia y periodistas son, según el experto, pilares fundamentales para mitigar el impacto del trauma y facilitar el proceso de recuperación.
Para las primeras horas, De Andrés ha señalado que habría que ordenar los espacios y dejar claro dónde se presta cada tipo de ayuda: el área de socorro, el puesto sanitario avanzado, el hospital de referencia y los centros de atención a las familias, donde los allegados puedan esperar, recibir información y contar con apoyo.
A continuación, se tendría que identificar quién necesita ayuda con más urgencia mediante un triaje psicológico: una valoración inicial que tiene en cuenta lo vivido, la intensidad de las reacciones y la capacidad de la persona para seguir indicaciones, y que permite decidir a quién atender primero y a qué profesionales o servicios derivarlo, sin que eso suponga establecer un diagnóstico.
"Sobre primeros auxilios psicológicos, lo que deberían ofrecer los los intervinientes sería escuchar, ofrecer seguridad, cubrir lo básico --agua, comida, abrigo, un móvil para contactar con las familias-- (...) Y evidentemente no se puede obligar a nadie a contar lo ocurrido, eso es fundamental. Si alguien no está en un momento preparado para verbalizar lo lo acontecido, no se puede", ha detallado.
El experto ha indicado que el acompañamiento a las familias debe empezar en un centro de atención donde se las identifique, se les facilite información y puedan recibir apoyo profesional en espacios privados, con un registro de la atención prestada y orientación sobre los trámites que deban afrontar, especialmente si hay fallecidos.
Esta ayuda no debería terminar con la emergencia. Según ha explicado, es importante mantener un seguimiento, mediante llamadas, consultas o derivaciones a otros servicios cuando sea necesario, y detectar dificultades que puedan requerir atención especializada más adelante, como "situaciones compatibles con un duelo complicado o con estrés postraumático", que "no se va a diagnosticar en las primeras horas".
Asimismo, ha recordado que el artículo 14 del Real Decreto de asistencia a las víctimas de accidentes ferroviarios y sus familiares de este año obliga a las empresas ferroviarias a facilitar a los heridos graves y a los familiares de estos y de los fallecidos el apoyo psicológico "objetivamente necesario" para afrontar y superar el accidente.
Por otro lado, De Andrés ha recalcado que la atención tras un suceso como el de Urda no debe centrarse solo en las víctimas directas y sus familias, sino también en los intervinientes, como los equipos sanitarios y de emergencias, así como en los periodistas, cuyo bienestar puede verse afectado por lo que presencian.
Cuidarlos implica organizar relevos y descansos, garantizar comida y bebida, ofrecer apoyo profesional y mantener un seguimiento posterior, sin obligar a nadie a hablar de lo vivido y prestando especial atención a quienes hayan afrontado situaciones especialmente duras.
En términos generales, el experto ha trasladado un mensaje de comprensión a los afectados ante reacciones como el aturdimiento, el temblor, el llanto o la culpa por haber sobrevivido.
"Lo que se suele pedir es que descansen, coman, beban, que estén cerca de esta gente de confianza que tengan de mano, porque sí que ayudan más que forzarse a contar lo ocurrido y bueno, no conducir si se está muy afectado, lo normal. Y bueno, intentar promover que que la gente que esté de afectación primaria sí que acepten esa atención que pueden ofrecer los equipos", ha especificado.
En cuanto a las familias, ha recomendado que llamen a los teléfonos de las empresas, no difundan listas ni nombres, acudan a los centros de atención acompañadas y pidan que se les informe en persona y en un espacio privado.