Archivo - Un cernícalo vulgar. - Vostárek Josef/CTK/dpa - Archivo
MADRID, 8 Oct. (EUROPA PRESS) -
El tamaño promedio de las poblaciones de vida silvestre estudiadas ha sufrido un declive del 73% en 52 años, según el informe Planeta Vivo 2026 publicado este jueves por WWF. Aun así, la ONG incide en que la naturaleza puede recuperarse si la sociedad "sigue vías claras para activar palancas de cambio positivos en los sistemas energético, alimentario y financiero".
Esta conclusión se basa en el Índice Planeta Vivo (IPV), elaborado por la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, por sus siglas en inglés), que analiza 35.803 tendencias poblacionales de 5.790 especies de vertebrados entre 1970 y 2022. El mayor descenso se produce en los ecosistemas de agua dulce (-85%), seguido del terrestre (-69%) y el marino (-59%).
Aunque la tendencia general es negativa, la mitad de las poblaciones incluidas en el IPV se mantienen estables o aumentan. Entre los ejemplos de recuperación, WWF destaca que el número de tigres salvajes en todo el mundo ha aumentado en más de un 70% entre 2010 y 2025, pasando de unos 3.200 a unos 5.700 ejemplares.
Además, las poblaciones del atún rojo del Atlántico y del Pacífico se han recuperado hasta el punto de que ninguna de ellas se considera sobreexplotada. En el caso de la tortuga verde, en 2025 logró ser la primera tortuga marina de la historia en pasar de la categoría de 'En peligro' a la de 'Preocupación menor' en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Según WWF, estos casos demuestran que las intervenciones de conservación apoyadas en la ciencia son eficaces. Sin embargo, incide en que los descensos registrados por el IPV y otros indicadores de biodiversidad no pueden revertirse únicamente con esfuerzos de conservación. La directora general de WWF Internacional, Kirsten Schuijt, ha afirmado que la biodiversidad sigue degradándose a un ritmo "alarmante", pero que sin embargo "hay motivos para la esperanza".
"El Informe Planeta Vivo 2026 destaca datos que indican que las poblaciones de muchas especies se mantienen estables o se están recuperando, junto con historias inspiradoras que demuestran que el cambio es posible. La recuperación de poblaciones de especies como el tigre, el atún rojo y la tortuga verde muestra lo que se puede lograr tras años de esfuerzo colectivo y sostenido en materia de conservación", ha recalcado.
TRANSFORMAR LOS SISTEMAS ENERGÉTICO, ALIMENTARIO Y FINANCIERO
WWF explica que la pérdida y la degradación de los ecosistemas constituyen la amenaza más frecuente que afecta a las poblaciones de fauna silvestre estudiadas, seguidas de la sobreexplotación, la crisis climática, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades.
Estas amenazas responden a fallos estructurales en los sistemas alimentario, "principal impulsor de la pérdida de ecosistemas"; el energético, "que alimenta la crisis climática"; y el financiero, "que sigue invirtiendo en actividades perjudiciales". No obstante, las evidencias muestran que estos sistemas pueden transformarse si se activan palancas de cambio que generen impactos positivos, según la organización.
En el ámbito energético, la ONG sostiene que el sistema ha superado un punto de inflexión positivo, impulsado, entre otros factores, por la energía solar, que se ha convertido en la fuente más barata de generación eléctrica en la mayoría de los países. Pese a ello, considera que la transición energética no avanza con suficiente rapidez y que los progresos varían considerablemente entre países y sectores.
Por su parte, el sector alimentario y agrícola ha registrado los primeros indicios de avance hacia un punto de inflexión gracias a las iniciativas que trabajan con una producción respetuosa con la naturaleza, promueven el comercio y el consumo sostenibles, fomentan una alimentación saludable y sostenible y reducen las pérdidas y el desperdicio de alimentos.
El sector financiero, en cambio, se encuentra todavía en las primeras fases de evolución hacia un punto de inflexión, de acuerdo con WWF. Para avanzar, la organización considera que debe dejar de financiar actividades perjudiciales y tratar la naturaleza y el clima como riesgos significativos.
"UNA OPORTUNIDAD CRUCIAL"
La organización sostiene que los países pueden lograr estos cambios sistémicos si se esfuerzan por cumplir los objetivos acordados en el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal (KMGBF) y el Acuerdo de París. "Con las conferencias de la ONU sobre biodiversidad y clima que se celebrarán en los próximos dos meses, los gobiernos tienen una oportunidad crucial para acelerar el paso de la ambición a la implementación", ha recalcado.
El director de conservación de WWF España, Enrique Segovia, ha incidido en que es necesario transformar las industrias y los sistemas que provocan la pérdida de la naturaleza para seguir avanzando. A su juicio, ya se están dando pasos en esta dirección, aunque "no en todas partes, ni aún a la escala necesaria". "Es hora de redoblar los esfuerzos y escalar las transformaciones necesarias que ya están en marcha para construir un mundo más sostenible, justo y resiliente. Juntos podemos restaurar nuestro planeta vivo", ha afirmado.
Por su parte, el director de conservación de ZSL, Andrew Terry, ha subrayado que los equipos de la organización desplegados por todo el mundo han observado cómo las especies y los ecosistemas se recuperan cuando se reducen las amenazas y se mantiene la acción de conservación. "Cuantas más personas se unan a nosotros para emprender acciones decididas y rápidas con el fin de proteger la fauna silvestre y los ecosistemas de todo el mundo, antes podremos convertir el conocimiento en acción y alcanzar puntos de inflexión positivos que garanticen un futuro más saludable y resiliente", ha señalado.