El funeral por el sacerdote cántabro asesinado en Cuba se celebra hoy en su localidad natal, Cabezón de la Sal

Actualizado 19/07/2009 12:14:57 CET

A las diez de la mañana se abrirá la capilla ardiente, en la residencia de mayores de Carrejo

SANTANDER, 19 Jul. (EUROPA PRESS) -

El funeral por el sacerdote cántabro asesinado en Cuba, Mariano Arroyo, se celebrará hoy en su localidad natal, Cabezón de la Sal, en la iglesia parroquial de San Martín, a las cinco de la tarde, y estará presidido por el obispo de Santander, Vicente Jiménez.

También se espera que acuda representación del Arzobispado de Madrid, ya que el cántabro era sacerdote diocesano de Madrid. Previamente, a las diez de la mañana, está prevista la apertura de su capilla ardiente, que se instalará en la residencia de mayores Carrejo.

Arroyo fue encontrado muerto el pasado lunes, apuñalado y quemado, en una de las habitaciones de la iglesia de Nuestra Señora de Regla, en Cuba, de donde era párroco. Actualmente hay 180 misioneros cántabros repartidos por el mundo, y en Cuba hay tres diocesanos dependientes del Obispado de Santander.

Mariano Arroyo había nacido en 1935 en la localidad cántabra de Cabezón de la Sal, y fue ordenado sacerdote, en 1960, en Comillas. De 1962 a 1968 fue misionero en Santiago de Chile. En 1969 se trasladó a Madrid, donde trabajó en la parroquia de María Mediadora hasta 1979, fecha en la que regresó a Chile. En 1983 pidió y le fue concedida la incardinación en la archidiócesis de Madrid.

Su trabajo misionero en América Latina lo ha desarrollado a través de la OCSHA. Tanto en sus estancias en Chile como en la diócesis de San Cristóbal de la Habana (Cuba), siempre estuvo integrado en los respectivos presbiterios diocesanos y a disposición del obispo de la diócesis.

En Cuba, el cardenal de La Habana le fue encomendando diversas tareas pastorales: en 1998, párroco de Nuestra Señora del Pilar, y en diciembre de 2004, rector y párroco del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla, donde permaneció hasta su muerte.

Asimismo, en La Habana fue asesor del Movimiento de Trabajadores Cristianos, y director del Instituto de ciencias religiosas 'Padre Félix Varela'. También formó parte del Consejo Nacional de Misiones.