Publicado 25/04/2016 19:21CET

La Iglesia propone a las instituciones una economía "de rostro humano" ante el desempleo y la precariedad

MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Conferencia Episcopal Española presenta este lunes un libro titulado 'Dignidad y esperanza en el mundo del trabajo. A los XX años de Pastoral Obrera' (EDICE) que invita a responder a los desafíos que presenta el mundo laboral en la actualidad como el desempleo, la precariedad o las dificultades de muchas familias para satisfacer las necesidades básicas, construyendo una economía "de rostro humano".

"No proponemos recetas, son los partidos los que tienen que responder, pero ponemos de manifiesto que el trabajo estable y duradero indefinido no va a volver, que la relación entre trabajo y derechos se ha roto. Ante esta situación, hay que vislumbrar otra economía de rostro humano, un trabajo al servicio de la persona, otra relación entre trabajo y familia, trabajo y sociedad, porque no es posible vivir en las condiciones que se están dando ahora", ha subrayado en declaraciones a Europa Press uno de los autores del libro, Alfonso Alcaide, sociólogo y militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).

La obra recoge las ponencias de las XX Jornadas Generales de Pastoral Obrera, que se celebraron en noviembre de 2014 y que supusieron, según apunta la CEE, "la toma de conciencia de que el cambio que se ha producido en la configuración del trabajo humano afecta radicalmente a la vida de las personas, a las familias y a la sociedad".

Las ponencias invitan a recorrer una nueva etapa de presencia de la Iglesia en el mundo del trabajo, "orientada por los desafíos a los que hay que responder hoy para hacer posible un proyecto de humanización que ponga, de nuevo, en el centro de la vida económica, política y social a las personas y sus necesidades". Además, quiere ser "una contribución de la Iglesia al diálogo social para construir el bien común, desde la dignidad de la persona".

Aunque es "muy difícil" estimar a cuántas personas ayuda la pastoral obrera a lo largo del año, Alcaide asegura que las iniciativas son "muchas" y "de distinto tipo". Concretamente, el movimiento obrero de la Iglesia orienta sus acciones a la formación de los agentes de pastoral obrera y están presentes en sindicatos, partidos políticos, barrios en proceso de exclusión u ONG para acompañar a las personas que peor lo están pasando y ayudar a que sus problemas laborales "afloren como problemas políticos" y no se queden en cuestiones individuales.

Entre estos problemas, Alcaide destaca "la precariedad, el desempleo" y la situación de las "personas que no pueden satisfacer los suministros básicos". Además, otro de sus propósitos es propiciar "un cambio de mentalidad de las instituciones" que, a su juicio, "están situadas en una época que ya ha pasado, de pleno empleo y trabajo indefinido".

El libro se presenta este lunes en un acto inaugurado por el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y organizado por el departamento de Pastoral Obrera de la Comisión de Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y la Editorial EDICE y que cuenta con la intervención del
administrador apostólico de Ciudad Real y responsable del departamento de Pastoral Obrera, Antonio Algora Hernando, el director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo para España, Joaquín Nieto Sáinz, y otro de los autores, Francisco Porcar Rebollar. El acto se celebra en vísperas de la celebración del día del Trabajo, el próximo domingo 1 de mayo.

La presencia de la Iglesia en el ámbito obrero se materializa a través de los equipos parroquiales de pastoral obrera, coordinados por los respectivos secretariados y delegaciones diocesanas, y por la presencia de los militantes de los Movimientos Apostólicos de Acción Católica especializados en el mundo del trabajo (HOAC, JOC) así como Mujeres trabajadoras Cristianas y Hermandades del Trabajo. A esta labor se suma la de los religiosos y religiosas presentes en el mundo obrero.

Para crear la conciencia de que la Pastoral Obrera es responsabilidad de toda la Iglesia y no una tarea exclusiva de unos especialistas, la Conferencia Episcopal Española ha instado a todos los obispos a que asuman ese papel en su Iglesia diocesana y creen una delegación diocesana para llevar adelante esta tarea.

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